Vermeer y La Cámara Oscura



Al leer el texto de Michel Frizot y los archivos complementarios acerca del invento de la  fotografía recordé la importancia de la cámara oscura en el trabajo pictórico y también recordé a Vermeer, el maestro pintor de la luz. A continuación un breve texto acerca de Vermeer y la cámara oscura.



Lo que hallamos en Vermeer es algo más que el uso de una cámara oscura. Domina la técnica de copiar la realidad. Holbein, Van Eyck, podían dedicarse a añadir a sus cuadros simbolismos ocultos para hacerlos más densos. Pero Vermeer no realiza múltiples enfoques sobre un motivo como Holbein. Lo que Vermeer trataba de captar no era un significado oculto y profundo, una realidad que traspase al cuadro. Su pintura está dirigida a la captación del instante.
Vermeer atrapa la realidad que emerge de la cámara oscura. Se ha dicho que Vermeer fue un estudioso de la luz. Se destaca que los rayos solares pueden seguirse en sus cuadros como líneas que rebotan sobre superficies. No es de extrañar. Debió ser una tarea ardua encontrar el punto justo de iluminación que permitiera ver algo en el cristal de la cámara oscura, pero sin convertir todo el motivo en un estallido de luz. Es lógico que veamos algo próximo y reconocible en Vermeer. Eglógico que lo veamos nosotros y no sus contemporáneos. Vermeer no trata la luz como pintor, la trata como un fotógrafo. Pintar única y exclusivamente lo que surgía a través de a cámara oscura debió convertirse pronto en una obsesión por captar el instante. Las cosas lejanas del centro de enfoque, como las manos, fueron poco tratadas, los puntos de luz mantenidos como tales, la abstracción de unos personajes atrapados en una mirada conservados para siempre.
El problema es que por muchos detalles que sean dejados sin concretar, por mucho que se abstraiga de las sucesivas poses de los personajes, por mucho que el dilatado lapso de pintar un cuadro se intente sintetizar, el instante era imposible de captar para Vermeer y para cualquier otro. Él mismo debió darse cuenta de que sus intentos chocaban con unos límites inamovibles. Pintar exige tiempo. El instante quedaba representado, pero no plasmado en cuanto tal. Durante más de trecientos años, éste fue el límite insuperable, hasta la llegada de Niépce.

Bibliografía 


Mundo imagen

Escrito por Manuel Luna Alcoba


Pag. 38, 39
 


1 comentario:

  1. Muy interesante reflexión, sin duda necesaria a considerar al momento en que se repara en la lucha entre pintura y fotografía.

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