DORA MAAR Y PICASSO




Henriette Theodora Markovitch fue poeta, pintora y fotógrafa, iniciando su formación artística en la Academia Julian en París, a la edad de veinte años. Estuvo rodeada de grandes figuras como Brasai, quien fue su protector y le enseño diferentes recursos fotográficos, Cartier Bresson que al igual la orientó; así mismo inicia una relación breve con el poeta Georges Bataille quien la lleva a conocer al  grupo de intelectuales, conociendo a Buñuel y más tarde a Breton quien la introduce al grupo surrealista.


En 1934 viaja a Barcelona e inicia una serie fotográfica, en 1936 conoce a Picasso por medio de P. Eluard (poeta del dadaísmo y el surrealismo, esposo de la modelo de Pablo) ella se vuelve su musa plasmando obras magníficas.

Dora Maar y su relación con los surrealistas le permite innovar y experimentar en el ámbito fotográfico, logrando colocarse como un ícono en el movimiento. En 1937 Picasso realizaría su obra celebre El Guernica, sirviendo Dora como modelo para las cuatro mujeres expresadas en el cuadro y ella también seguiría el proceso de esta obra fotográficamente.
La fotógrafa conoce a Emmanuel Sougez quien se dedicaba a la imagen y a la crítica defendiendo la fotografía artística, él la aconseja a nivel técnico; ambos publicarían varias obras. Más adelante pondría su estudio propio, en donde surgirían sus Fotocollages y que al igual lo alternaba con su lado actoral.

La relación con Picasso que era ya de diez años, entraría a un campo apasionado y desconcertante, ya que aparecería una nueva amante y musa para él además de la futura madre de sus hijos, Francois Gilot, cuarenta años más joven que el pintor; resultando de índole autodestructiva para ella, al ser abandonada por el artista, cayendo en una profunda depresión que la llevaría al borde de la locura, siendo ingresada a un hospital psiquiátrico parisino.

Poco a poco se iría recuperando volviendo a su trabajo pictórico y fotográfico con un lenguaje espiritual y mítico, producto de su encierro y vivencia ocurrida. Posteriormente itineraria sus estancias en su apartamento de París y en su casa de Provenza, hasta llegar a su muerte física a los 90 años de edad, ya que espiritual y profesional estaba extinguida desde la etapa vivida con Picasso.

¿Qué habría pasado con su carrera fotográfica, si no hubiera aparecido en su vida Picasso o si no hubiera caído en los lienzos seductores de él? No lo sabremos nunca.


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