EL PASO DE WESTON POR MÉXICO


En el año de 1923 Weston cambió su vida personal y profesional que tenía al momento, ya que se alejo de su esposa y sus tres hijos menores; además dejando su reconocimiento del que gozaba en Los Ángeles; para viajar con su hijo mayor Chandler y su modelo, estudiante y amante Tina Modotti, a un país del que ella le había hablado.

Al llegar a México se encontró con un arte moderno que había florecido en 1920, con reminiscencias europeas pero claramente vinculadas a la tradición identitaria del país. Aquí Weston puso un estudio y Modotti lo introdujo con los artistas más destacados del momento, como Diego Rivera quien lo influyó en su estilo conceptual, Frida Kahlo y Manuel Álvarez Bravo, con los que creó una gran amistad y momentos de trabajo.

Dos años y medio fue el tiempo que pasó Weston en México, en el cuál gozó de un tiempo de exploración y experimentación creativa, dándole herramientas que influirían en su estilo. La temática hallada fueron las nubes, la naturaleza muerta, el paisaje, los retratos, desnudos e industria; con todo ello perfeccionando su enfoque visual estético.

En esta época se unió al movimiento Estridentista en México, movimiento estético revolucionario que iniciaría con fines literarios y después se extendería a otras disciplinas como la fotografía, en este colaboraría en sus publicaciones Irradiador y Horizonte, además de exponer sus imágenes con temática industrial en 1924  en el Café de Nadie durante una velada del grupo, donde se dieron cita los artistas experimentales de diversas nacionalidades como Jean Charlot, Fermín Revueltas, Julio Prieto, Máximo Pacheco, entre otros.
Después de su estancia regresaría a California en 1927 para proseguir con su trabajo fotográfico.

Sin duda el paso de Weston por México le otorgo otros valores visuales en su obra, grandes amigos que tenían su mismo perfil y un entorno natural y artificial jamás visto antes por sus ojos,

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