El retrato fotográfico de identidad.


                                 

La fotografía considerada como reconocimiento, identificación y evidencia, permitió a finales del siglo XIX  el desarrollo de propuestas relacionadas con la definición de la identidad. El estudio de las tipologías físicas y anomalías biológicas, así como la definición de reglas de control social, contribuyeron al desarrollo del retrato fotográfico como medio de identificación, pues se basó en la completa exactitud del registro de un rostro para el reconocimiento de las personas.


                      

                                       Retratos judiciales de Alphonse Bertillon



El proceso de reconocer a alguien, es de gran importancia por ejemplo en la fotografía criminalísta desarrollada en esa época, ya que se partía de que la delincuencia no era tanto el producto de procesos y desigualdades sociales, sino mas bien el resultado de un estado patológico del ser humano, detectable en sus características físicas, el uso de elementos antropométricos realizados a principios del siglo, para definir tipos sociales de conducta fue posteriormente utilizada por el francés Alphonse Bertillon en su libro La photographie judiciaire (1890), donde estableció códigos con carácter universal para fotografiar los rasgos, de tal forma que se facilitara la verificación de la identidad de delincuentes a través de la lectura objetiva de su imagen, anteriormente los gestos y formas en las poses de los delincuentes repetían los estereotipos comerciales típicos de las cartas de visité, según Bertillon podían estos evitarse al utilizar parámetros claramente por él establecidos, pues en su opinión "toda fotografía de retrato está hecha para ser reconocida [...], pero en ninguna parte el acto del reconocimiento se hace de una forma más brutal que en el ejercicio de la fotografía judicial", evitar los retoques para mantener cada característica del rostro, cicatrices, arrugas y manchas, la correcta iluminación, evitar las deformaciones intencionadas en muecas o gestos, la toma de frente y de perfil, entre otros varios parámetros, se acompañaban del estudio morfológico del rostro donde se numeraban variaciones de nariz, boca, u oreja, sin embargo a pesar de todo esto, las fotos finalmente servían para demostrar que un delincuente, según su rostro estaba determinado biológicamente a serlo.  



  


                                                                Retratos compuestos de Francis Galton


Otros sistemas de identidad se desarrollaron a través de la búsqueda de los rasgos característicos de grupos humanos, a finales de los años setenta del siglo XIX  Francis Galton y Arthur Batut realizaron de forma independiente fotografias para identificar las características de un colectivo, construcciones ideadas al agrupar o encimar los retratos de un grupo (familiar, delincuentes o de enfermos), llamados "retratos de lo invisible" o "retrato tipo", dieron por resultado experimentos interesantes al conseguir mediante la superposición de diversas imágenes de rostros diferentes encimados en un sólo negativo, un retrato colectivo de rasgos comunes, lo mismo que con las planillas de rostros de una época, registraron los rasgos de una época. 

                 


                                                     Retratos-tipo de Arthur Batut 


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