STRAND. Búsqueda de la estética en la fotografía.


Para Paul Strand, la motivación estética en la fotografía debe ser el resultado de un profundo sentimiento y experiencia de la vida misma, pero con absoluto respeto por los materiales y las herramientas que se utilizan (cámara y la luz). Comenta que esta estética no se enseña ni se da, es un condicionamiento que se obtiene por el desarrollo de una forma libre de vida, como un proceso para esclarecer los sentimientos que cada uno sentimos hacia el mundo, separándonos de los sentimientos de los demás, algo individual y único, es querer ser artista.
Esta noción de artista ha sido la mayor preocupación de los fotógrafos, pues a menudo dependen de las características del medio pictórico, sin entender siquiera el fotográfico, como resultado estos trabajos son patéticos aunque cabe señalar que aun así contienen importancia como documento histórico.
A Strand le preocupa que dichos resultados simplemente no satisfacen, no tienen vida, ya que los fotógrafos han destruido con el uso de estos métodos y materiales el medio de la expresividad de los instrumentos puramente fotográficos, como la forma, la textura y la línea, instrumentos relacionados con pintores y grabadores.
Si se trabaja en un medio gráfico, debe encontrarse la forma para simplificar la expresión, de manera que cada una de las partes deba tener un significado, utilizando verdaderas cualidades del medio en relación con la propia experiencia visual, esto es, que si se tiene algo que decir no se debe influenciar por recetas o reglas fijadas para realizar una fotografía, sino encontrar el camino para expresar con claridad lo que se quiere plasmar mediante una habilidad de percepción y entonces se habrá creado una composición propia, una forma de diseño propia con carácter individual. Tomar a la fotografía como el registro de nuestra propia vida, observando críticamente lo que se esta haciendo con visión clara, buscar la originalidad genuina e individual.
Un ejemplo de lo que comenta Strand lo encontramos en la obra inédita del francés Auguste Giraudon, quien realizó estas fotografías a partir de la visión de un artista, como lo comenta Strand, -sin influencias, ni condicionado a reglas-, sino que produce esta serie "en su tiempo libre", probablemente cerca de Barbizon, en Francia. Esta es una de las pocas series de estudio en la temprana historia de la fotografía; la crítica lo considera como una emulación cercana a las pinturas de Millet o de los trabajadores de campo, que Van Gogh tanto veneraba y copiaba sin cesar.
Sus series de fotografías parecen haber sido de corta duración en términos de su publicación, pues no se ha encontrado mas de su material en archivos, ni en sus catálogos de venta. Pocas de las fotografías de Giraudon fueron adquiridas por instituciones en el siglo XIX y la obra permaneció prácticamente desconocida hasta que un pequeño grupo de estas imágenes surgieron durante los últimos 30 años. Actualmente se encuentran dentro de las colecciones inéditas del National Gallery of Art, en Washington, D.C.











 

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