EL CAMINANTE DE PRAGA


JOSEF SUDEK (1896 Kolín, Bohemia Central – Praga 1976)

Con tan solo 15 años de edad Sudek viaja a Praga para introducirse al oficio de encuadernación, cuya actividad la complementaba con un interés inicial en el campo de la fotografía, materia que más adelante sería su pasión.

Llegaría un hecho bastante significativo en su vida, cuando en batalla debido a que estaba alistado en el ejercito, es herido en 1917 con una explosión de granada, perdiendo el brazo derecho. Suceso que altero su tarea como encuadernador, pero que en cambio lograría su concentración en su labor como fotógrafo, ya que antes era sólo un pasatiempo.

En la década de 1920 fue miembro del Círculo de aficionados de la fotografía de Praga. Allí conocería la obra del americano Clarence H. White y de otros fotógrafos de la época. Entre 1922 y 1924 estudió en la escuela gráfica, específicamente en el taller del profesor Karel Novák. En esta etapa conoció diversos estilos de trabajo y tendencias del mundo de la fotografía, pero él seguiría un estilo muy personal.

Uno de sus primeros trabajos fue el realizado entre 1924 y 1927, serie de veteranos de la Primera Guerra Mundial, donde plasmó a ex combatientes expresados como entes fantasmales cuyo manejo de luz y sombra es extraordinario.

La temática de Sudek es muy amplia, desde retratos, paisajes, ciudades y objetos; de estos últimos se expresaba como elementos que contaban con vida propia, y de los cuales crearía imágenes que expresaban historias, rindiendo un homenaje al objeto.

Este fotógrafo siempre utilizó una cámara de gran formato, su preferida era una cámara Kodak Panoramic de más de cincuenta años de antigüedad, con ella salía al exterior para descubrir una variedad de temas que sólo él descifraba, por ello le llamaban el caminador de Praga, a pesar de su limitante física.

Cuando inició la Segunda guerra mundial, fue más difícil que saliera a la calle a tomar instantáneas, pero ello no imposibilitó su creatividad, sólo que ahora la dispondría  en series desde la ventana de su estudio en el centro de Praga en un jardín, el cual lo denominaría el jardín mágico.

Junto con la fotografía, amó la música clásica, temática que lo llevó a crear otras imágenes de índole documental.

Sudek siempre se caracterizó por ser un fotógrafo muy paciente, observador, detallista; creaba poesía en sus imágenes, siempre será recordado por su fotografía precisa.

Hoy en día, gracias a la fotógrafa e historiadora Anna Fárová, quien es experta en la obra de Sudek, realizó en el año 2000 una gran labor para salvar y conservar una gran parte de su archivo, además de reconstruir su estudio y jardín que tantas satisfacciones le otorgó al fotógrafo, para que hoy en día se observen   estos espacios como: El museo Josef Sudek.

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