LA ARQUITECTURA BOTÁNICA


El alemán Karl Blossfeldt dedicado al estudio de la naturaleza, fotografió por años  a la flor en sus diferentes etapas de desarrollo; fue instructor de escultura, utilizando sus fotografías para acercar a sus estudiantes con los elementos de diseño de la naturaleza, como así se define su obra. Su trabajo innovador fue capaz de representar las formas simples en expresión ilimitada artística e intelectual. Blossfeldt sin duda creo grandes composiciones naturales con elementos de pequeña escala.

El primer contacto de Blossfeldt con las artes aplicadas, ámbito en el que se desarrolló toda su carrera, tuvo lugar en un taller de fundición donde se hacían rejas y puertas adornadas con motivos vegetales.




Blossfeldt empezó a fotografiar formas de plantas para Moritz Meurer en 1899 en Berlín, con una cámara construida por él mismo. Veía sus fotografías no como documentos para el estudio botánico sino como instrumento para artistas y amantes del arte. Sus fotos en blanco y negro, de foco nítido, parecían formas semi-abstractas para el espectador que no estuviera familiarizado con sus temas, a pesar de sus intenciones al realizarlas. Realizaba largas excursiones para seleccionar sus especímenes, que solían ser hierbas, tallos o formaciones de plantas, más que flores cultivadas.

Blossfeld es un referente del movimiento artístico denominado “Nueva Objetividad” nacido como fruto de una necesidad de renovación estética y ética que se dio en los años 20 en ambos lados del Atlántico. Se trata de una corriente que niega el sentimentalismo y la subjetividad para indagar y catalogar cada detalle del mundo con precisión.

Blossfeldt fotografió miles de plantas, flores, capullos, cápsulas de semillas, etc. tomadas directamente de frente, raramente desde arriba o a partir de una perspectiva en diagonal. Normalmente situaba los objetos de sus fotografías contra cartulinas blancas o gris, a veces contra un fondo negro. Es difícil que en sus fotos se puedan detectar detalles de las habitaciones en las que eran tomadas. Obtenía la luz con la que trabajaba de ventanas orientadas hacia el norte, gracias a lo cual se trataba de una luz difusa que al provenir de un lado creaba volumen. La técnica que utilizaba y las condiciones de procesado eran muy simples. Utilizaba un negativo de formato medio y produjo este tipo de fotografías durante más de treinta años.

Sólo al final de su vida, con 63 años, recibió el reconocimiento que merecía. El galerista Karl Nierendorf expuso por primera vez sus fotografías en 1925, junto a un grupo de esculturas africanas, y en 1928 se publicó Urformen der Kunst (Formas originales del arte), libro con más de un centenar de huecograbados que tuvo gran éxito. Después vendría El maravilloso Jardín de la naturaleza, en el año de su muerte, y póstumamente Prodigios de la naturaleza. Blossfeldt se retiraría del ámbito en 1931.

Su atención obsesiva al detalle botánico, y la sorprendente constancia (se calculan más de 6.000 negativos) hacen de su obra algo excepcional.

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