El campo extendido en la fotografía

Al describir la importancia del reconocimiento del medio fotográfico en los años setenta, George Baker menciona que el posmodernismo podría ser descrito casi como un evento de la fotografía, como si se hubiera reorganizado una serie de prácticas artísticas. Se basó en lo que Rosalind Krauss había llamado  un “objeto teórico”: la subordinación de los objetos de arte a la lógica de la copia, su obstinación a las concepciones normativas de autoría y estilo, su arraigo a la cultura de masas, su empecinada referencialidad y la consecuente afectación de la autonomía estética.

En su ensayo El campo extendido de la fotografía, Baker analiza la hesitación de este medio entre movimiento y estasis. Lo cual ofrece una posibilidad interesante, ya que, mientras que el medio fotográfico ha sido completamente transformado hoy en día, y mientras que las formas del objeto de la fotografía tradicional ya no evidencían una práctica avanzada, prevalece un cierto efecto fotográfico, tal vez en una forma nueva y alterada. Esas formas de alteración pueden ser medios tales como performances y poemas.




 En su descripción de las prácticas posmodernas de fotografía, Baker utiliza los términos no-narrativa y no-estasis, en referencia a las obras fotográficas que están en un punto medio en el que no son ni narrativas ni completamente estáticas, en una paráfrasis de Rosalind Krauss y su grupo de Klein. La no-narrativa, de acuerdo con la lógica de un cierto tipo de expansión, es una forma de expresar el término estático; la no-estasis se refiere a una forma narrativa.

James Coleman, Slide Piece, 1972


Para Baker, congelar el movimiento cinematográfico en imágenes fijas que se proyectan sobre grandes superficies —como en la obra de James Coleman o de Cindy Sherman—, representa un uso de la fotografía en forma de fragmento auto-consciente de un campo más extendido. A este fenómeno lo denomina no-estasis, pero esas obras no pueden llamarse fotografías, dice Baker.


Cindy Sherman. Untitled Film Still #6. 1977.


En los ochenta, Cindy Sherman creó su serie seminal de fotogramas fijos. Las atmósferas son ambiguas, pero las podemos asociar con diferentes entornos sociales. Son fotografías en una clara puesta en escena. Cuando las observamos ignoramos la narración, pero sabemos que algo está ocurriendo. Las imágenes son fragmentos, temporalidades segmentadas. Su sentido de la narración, como escribió Douglas Crimp, es el de presencia y la ausencia simultáneas. El trabajo de Sherman, Levine, Prince, Wall y otros, desafía el reclamo de originalidad fotográfica y muestra que el medio fotográfico es siempre de representación, siempre una escena preparada, propiciando una provocativa experimentación en el medio, dice Baker.

Fuente: George Baker, Photography’s extended field, Revista October 114, Otoño 2005, pp. 120–40.

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