EL RETRATO HIPERREALISTA DE JILL GREENBERG


Si hablamos de una de las herederas del retrato psicológico y su belleza hecha imagen contemporánea, más allá de las controversias generadas, es Jill Greenberg, fotógrafa canadiense que ha transformado la representación tradicional del retrato, por uno enteramente vibrante y fascinante.

Greenberg puede fotografiar y obtener el efecto o estado deseado ya sea de un animal o una persona; el ser vivo es su materia de estudio. La gran variedad de rasgos, expresiones, emociones y sentimientos son los elementos que extrae de un rostro.

Una de las series fotógraficas más comentadas fue la de “End Times”, donde aparecen diferentes retratos de niños que lloran por algún estimulo ocasionado, imágenes que capturan la belleza sentimental, trabajadas perfectamente en cuanto a técnica, apreciandose una luz que incide uniformente en los rostros y estos parecieran ser extremadamente hiperrealistas. Pero detrás de estos rostros hay una crítica lejos de la figura infantil, es aquella contra la situación política  y social con que se vive, hechos que ocasionen que uno sienta rabia e impotencia ante ello, así lo expresa Jill.

Para obtener sus retratos, lejos de criticarlo por su excesivo uso de perfeccionamiento digital, ella inicia fotografiando ya sea a la persona o animal de forma real, para después solo otorgarle el tratamiento de una imagen escultural, plásticamente hablando.
Greenberg no sólo ha incursionado con su fotografía en trabajos muy personales, sino también en revistas de diferente índole y trabajos comerciales para diversas empresas como Microsoft, DreamWorks, Disney, Pepsi y MTV. a lo que la fotógrafa explica que su trabajo inspira a desarrollar un estilo y averiguar algo nuevo y diferente que la haga distinguirse.

Otro de sus temas es la imagen de animales, le representa un arduo trabajo, ya que explica, que es el sentarse y disparar su cámara en reiteradas ocasiones para obtener algo que le sea admirable para su imagen, quedando en la misma línea la suerte de obtener ese instante. Así lo desarrollo en su trabajo sobre osos y monos, que fueron motivo para dos publicaciones.




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