LA FOTOGRAFIA EN MÉXICO. Primera Época. Olivier Debroise

En el texto Fuga Mexicana. Un recorrido por la fotografía en México, escrito por Olivier Debroise, hace una reseña histórica acerca de cómo fue la introducción de la fotografía en México, reconociendo que desde un principio la fotografía sirvió a la burguesía del siglo XIX a situarse en una perspectiva histórica que derivó a que la fotografía tuviera importancia como instrumento de verificación y comprobación en una noticia en la cual si no era acompañada de una imagen no se tomaba como válida.
Luego menciona que gracias a los daguerrotipistas que el gobierno americano envió a que documentaran en imágenes la guerra entre EUA y México acompañaron se produjo y propició el establecimiento e introducción de la fotografía en el país como un medio para plasmar los conflictos de guerra, sociales y la vida social.
La batalla de la Angostura en Coahuila, la toma de Veracruz por tropas americanas,  el cerco militar en el centro del país, produjeron imágenes muy interesantes que son el testimonio legítimo y documentado de aquellos sucesos protagonizados por los norteamericanos. En estos lugares donde ocurrieron los enfrentamientos los daguerrotipistas extranjeros que los acompañaron abrieron estudios fotográficos ofreciendo sus servicios a la sociedad realizando retratos pues las fuerzas invasoras mostraban la necesidad de enviar a sus familias, sus retratos, en la actualidad se conocen como las colecciones de daguerrotipos del Amon Carter Museum y de la Biblioteca Beinecke. Aunque no se limitaban al retrato de personajes totalmente, pues también estas colecciones poseen tomas de calles, edificios religiosos, panorámicas de ciudades hasta rituales funerarios y cuerpos post-morten.
Para Debroise los daguerrotipos de la guerra de 1947 le resultan ser los mas originales  pues reflejan conmemoraciones individuales y puestas en escena inmediatas de actos de heroísmo como antecedente del reportaje gráfico. No fue hasta la penúltima década del siglo XX que se empleó la fotografía como medio de reproducción de medio tono utilizado en publicaciones periódicas, sobre todo durante la intervención francesa y el imperio de Maximiliano.

Sobre Fracois Aubert menciona que fue el mas conocido entre los fotógrafos extranjeros debido a su estrecha colaboración durante el imperio de Maximiliano, pues les hizo retrato tanto a él a Carlota y a su corte, tanto en estudio como al aire libre en los jardines del Castillo de Chapultepec. También menciona que durante la caída del imperio y captura de Maximiliano, hubo un fotógrafo “en secreto” quien tomó fotografías del lugar de la ejecución, del cuerpo embalsamado de Maximiliano así como de sus ropajes, donde a partir de 1867, empezarían a circular dichas imágenes en la nueva República y en Europa, como reliquias. Aubert sacó ventaja de esto y empezó a comercializarlas mediante suscripciones  y manera de postales, pagadas por adelantado con lo cual le fueron atribuidas como su autor. Su impacto fue tal que incluso fue motivo o tema para plasmarlo en lienzos de diversos artistas de la época como Manet. Ya a finales de 1867 y a la llegada del gobierno de Benito Juárez, Aubert tuvo que abandonar el país.
Al propio Aubert también se le reconoce como el autor de las tomas de las Fiestas del Centenario, esto antes de la Revolución, donde evidencia la situación de la época del país gobernado por Porfirio Díaz, quien quiso mostrar al mundo un país próspero, organizado y modernizado, creando así Aubert una “fachada” o apariencia afrancesada, de la sociedad mexicana de la época, fue un gran montaje mediático donde la extravagancia y los símbolos de status se volvieron habituales.
Años antes de los festejos de 1910 se hace evidente que la fotografía es una herramienta que constituye un elemento de la vida cotidiana, pues ingresa a la prensa mexicana en el Universal, El Mundo Ilustrado y El Mundo que iniciaron como grandes prensas de rotograbado. Aunque aún no llega a sustituir a las ilustraciones grabadas o litografiadas la fotografía complementa también el contenido en el diario a manera de viñeta, destacando por su veracidad, objetividad  e imparcialidad.
Destaca Debriose que después de las dos guerras mundiales, la tecnología avanza y se crean cámaras mas ligeras, que con la introducción de la cámara manual Kodak y la cámara Leica, con su formato pequeño y fácil manejo servirá para que profesionales de la fotografía mantengan el oficio de fotógrafo profesional.
Ya con la llegada de la Revolución Mexicana se producen  pocas imágenes notables, pues emana un sentimiento de metáfora, pues se observan paisajes vacíos, escenarios de batallas inconclusas y una abundante cantidad de retratos de los soldados, pues estos los enviaban a sus familiares, se sabe que las imágenes de guerra son extremadamente difíciles de obtener sino es que imposible por el riesgo que conllevan, además el fotógrafo lucha también contra el tiempo, tiene que prever y capturar el instante preciso de la imagen de destrucción, tiene que representar la muerte en su contundencia y crudeza aunado a las dificultades técnicas pues las cámaras del siglo XIX eran aún pesadas y la necesidad de un laboratorio para el revelado impedían al fotógrafo este tipo de imágenes, hasta aparecieron las cámaras mas funcionales, ligeras y prácticas hasta la década de los 30´s, es debido a los factores antes mencionados que el fotógrafo de guerra se mantiene en la retaguardia.
La Revolución Mexicana desde sus inicios dependió de la fotografía, pues al ser una serie de sucesos contradictorios, aislados y desunidos, en situaciones complejas y contradictorias, la fotografía ayudaría por lo menos a documentar y definir dichos sucesos, es así que poco después de iniciada la Revolución la prensa americana enviaron periodistas y fotógrafos como corresponsales, ofreciendo un testimonio bastante elocuente de los sucesos que se llevaban a cabo, inundando de imágenes fotográficas a la prensa americana, es así que como nunca antes se considera a la revolución en México como el suceso de guerra mas documentado en la historia de principios del siglo XX, pues fue fotografiada por fotógrafos de prensa, participantes o espectadores que tenían el interés específico de plasmar lo que estaba ocurriendo.
Las tomas fotográficas se centran sobre todo en los grandes líderes como Francisco I. Madero, Francisco Villa y Emiliano Zapata, no sorprendiendo que varios fotógrafos que los acompañaban adoptaran posiciones políticas e ideológicas que incluso abandonaban su oficio para dedicarse y participar en la guerra.
Para Debriose es la figura de Francisco Villa la que mas sacó provecho de la fotografía, pues la usó como elemento publicitario, para causar mayor impacto en la masa social que lo aclamaba como un héroe, esto obliga a varios fotógrafos a organizarse y es así que surge la figura de Agustín Casasola quien en 1911 fundó la Agencia Fotográfica Mexicana que permitirá una multiplicación sin igual de imágenes.
La perspectiva a veces ingenua de los fotógrafos extranjeros provocaron que a aquellos líderes se les considerara como mitos, creando estilos propios de representación condicionados por la violencia de la guerra y para hacerlos ver como “bandidos” mexicanos a la opinión pública estadounidense. Esto aprovechado por Francisco Villa, quien al darse cuenta de la relevancia de la imagen incluso llego a vender sus batallas, ya fuera en fotografía o película fílmica a los reporteros americanos para conseguir fondos, armas o prestigio. 

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