LA FOTOGRAFIA EN MÉXICO. Segunda Época. Olivier Debroise

Debriose ubica una segunda época fotográfica con la amplia inserción de la fotografía en la prensa, cuando en México recibe impulso con la introducción de las rotativas. Se realizan publicaciones con notas periodísticas, reportajes acerca de temas cotidianos, sociales y artísticos, pero poco tiempo después se inician reportajes con extraordinario interés periodístico como el atentado contra Porfirio Díaz el presidente de la República. Ya a principios del S. XX el periódico “El Imparcial”, introduce fotografías bajo la autoría de Manuel Ramos quien documenta de manera extraordinaria valiosos documentos. Ubicándose a partir de entonces  a la fotografía como parte de la prensa mexicana. Surgen las revistas y periódicos modernos donde el fotógrafo juega un papel importantísimo, pues forjan junto con los reporteros los grandes acontecimientos. En esa época nace el periodismo en México con la aparición de las revistas Hoy y Rotofoto, en donde se crea un nuevo tipo de fotógrafo: el reportero gráfico.
Se crean las agencias de fotógrafos que asignan a la prensa los mejores fotógrafos profesionales, ahora es el atrapa-noticias, donde su historia es la lucha continua  por la calidad y la permanencia de la imagen sobre la información escrita.
Con Agustín Casasola y su trabajo en el periódico El Imparcial, se hace famoso entre los periodistas y la clase en el poder, debido a su espíritu aventurero por querer obtener una buena fotografía, es un fotógrafo de prensa con carácter de cortesano pues fue bien acogido por sus retratados en el poder, ganándose la confianza y respeto de Porfirio Díaz, recabando imágenes y distribuyéndolas a los periódicos. Luego del destierro de Díaz consigue en 1911 el apoyo del presidente interino Francisco León de la Barra, ampliando en 1912 su agencia de fotógrafos nombrándola Agencia de Información Fotográfica, volviéndose empresario sinb olvidar la fotografía del todo.
Un hecho casual para Casasola es haber tomado las últimas imágenes con vida de Francisco I. Madero en 1913, días antes de ser fusilado.  Al cerrar el Imparcial Casasola rescata el archivo fotográfico, con imágenes recopiladas entre 1911 y 1920 y publica el Álbum Histórico Gráfico, como una edición bilingüe. Poco después la competencia favorece el desarrollo de empresas especializadas en el tratamiento de la imagen donde la figura de Ezequiel Álvarez Tostado es importante, pues gracias a él, al hacerse empresario edita numerosas revistas y periódicos, llegando a ser la mas importante editorial con grandes instalaciones y maquinaria moderna, realizándose la primeras tricromías, para la realización de revistas, libros, catálogos, etc.
Debriose ubica a la revista Rotofoto de José Pagés Llergo como la publicación al estilo norteamericano de formato y diseño sustancialmente distinto a lo que se realizaba en México, imitando la fórmula de la revista Life Magazine de 1936 pero con la diferencia de que busca ser una revista de contenido político. Se presentan imágenes a plana completa, la calidad de la impresión es notable, con fotografías que subrayan en lo expresionista ofreciendo innovaciones gráficas en su presentación y diseño y lectura visual. Una novedad que ofreció fue la invención de la entrevista fotográfica que simula una tira cómica, incluso se podría decir que es el antecedente de la fotonovela tan popularizada en México tiempo después. Rotofoto también introdujo el humor, que era muy poco común en la prensa, usando un poco de sarcasmo presentaba las notas políticas haciéndolas mas directas y fáciles de captar en su mensaje, se consideraría a Rotofoto como una revista provocadora y divertida.
Ya con la llegada a la presidencia de Lázaro Cárdenas y con el ideal de revivir los valores dejados por la Revolución, surge y se apoya al movimiento muralista, se dá el apoyo, y tolerancia de organismos como la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios y el Taller de la Gráfica Popular, lo que provoca que Rotofoto desaparezca debido a la fuerza de choque que provocaban sus contenidos y fotografías tan debidamente utilizadas.

Después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, se considera al fotorreportero como héroe de guerra, pues se da poco antes de la aparición de la televisión lo que provoca la curiosidad y hambre por la información y la imagen, la revista Life con su gran formato y calidad complementa el radio y el periódico, junto con esta reevaluación del fotoperiodismo aparece en México la figura de Antonio Rodríguez quien promueve una exposición fotográfica que convoca como concurso, junto con el INBA, se crea la muestra Palpitaciones de la Vida Nacional (México visto por los fotógrafos de prensa), exhibiéndose en el Palacio de Bellas Artes e inaugurada por el Presidente Miguel Alemán en 1947, donde se mostraban fotografías desde la Revolución hasta la década de los treintas. El objetivo de Rodríguez era claro: rescatar del anonimato imágenes de indiscutible valor informativo e histórico.
Esta muestra ecléctica y representativa, estableció los preámbulos de la diferenciación genérico-estilística, donde lo importante en la fotografía de prensa que a pesar de ser bella no deja de cumplir su función informativa.
Debriose encuentra en las figuras de Héctor García y Nacho López la reivindicación de la fotografía en México al introducirse dentro del recinto museístico, ambos se esforzaron por realizar foto reportajes acerca de los movimientos sociales, en un claro esfuerzo por sobrepasar la censura imperante en los círculos de poder, incluso muchas de sus imágenes no se darían a conocer hasta la llegada de los ochentas. Para Nacho López su oficio lo considera como un camino a discreción, con respeto por la imagen tomada, siendo esta manera de proceder el límite entre la fotografía de prensa y lo que se consideraría como “fotografía de autor”, sus fotografías son tan violentas en su representación, que los gestos, movimientos, gesticulaciones son captados acertadamente, muchas veces sus imágenes fueron catalogadas como sensacionalistas o sentimentalistas, pues los gestos fueron un elemento fundamental en su trabajo.
Revistas como Mañana, Siempre, Unomasuno, y La Jornada, publicaron su trabajo, abriendo paso al fotoperiodismo posmoderno, desligado del estricto apego a la información cotidiana, ofreciendo sus páginas a los fotorreporteros de una nueva generación que retratan diputados somnolientos en sus curules, políticos rascándose, el smog, los peregrinos a la Villa, teporochos, huelguistas, campesinos, indígenas o líderes zapatistas.
Siendo la historia del fotoperiodismo en México una labor históricamente difícil debido a la represión y atropellos de la que son objeto incluso en pleno siglo XXI.

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