Anton Bruehl en México

Interesado en fotografiar -de la manera más natural posible- a los indígenas mexicanos y no tanto paisajes o edificios, las fotografías de Anton Bruehl (1900-1982) son muy cuidadas, planeadas y con una pureza tal que las vuelve finas y delicadas a la vez que muestra el alma de cada personaje. Nacido en Australia, llegó a Nueva York con su hermano Martin en 1919 y realizó estudios en el Clarence W. White School of Photography para más tarde abrir su propio estudio de fotografía. En 1931, por encargo del editor Condé Montrose Nast, trabajó al lado del también fotógrafo Fernand Bourges en las revistas Vogue, Vanity Fair y House & Garden. Ansel Adams describió su trabajo como "ingenioso y a la vez absolutamente sincero".


Anton BRUEHL | not titled [Two girls sitting on a sofa looking at a book]



En 1931 Bruehl viajó a México, donde realizó la mejor y más conocida serie de fotografías, una buena parte de éstas fueron publicadas por Alma Reed de los Delphic Studios en 1933 con el título de Photographs of Mexico. Refiriéndose al trabajo de Bruehl, José Clemente Orozco consideraba que era la realidad de México revelada por un gran fotógrafo. En palabras del propio Bruehl: 

Para mí, la belleza de este país se encuentra en su gente y en su sencillo modo de vida. Sus rostros son apasionantes, de una belleza extraña, belleza que muestra siglos de sufrimiento. Sus ojos tienen un fulgor que refleja un raro orgullo.
Por doquier la gente fue amistosa y paciente con la mecánica de la cámara, por tanto las escenas ante mis ojos siempre me parecieron sinceras y sin afectación alguna. (1)



Anton BRUEHL | Tomando el sol, San Juan Teotihuacan [Taking the sun, San Juan Teotihuacan]
Anton BRUEHL | Master potter, Mexico City


Anton BRUEHL | Dolores


Anton BRUEHL | Young girls of the pueblo


Aunque las fotografías son posadas, vale la pena establecer que efectivamente, mantienen una gran naturalidad, registran el instante. Muestran, en mi opinión, la personalidad de cada uno de los retratados, el agotamiento y preocupación, quizá, de una madre con su hijo; las miradas íntimas y rostros que nos hablan de sencillez y simplicidad. Personajes en su entorno natural que a la vez nos hablan de su estilo de vida y costumbres. Y termino este texto con una declaración de Orozco:

Cuántos pintores han intentado reproducir estos rostros, estas escenas, estos movimientos rítmicos. Todo en vano... El trabajo de Bruehl es algo más que reproducción. (2)


1. Olivier Debroise, Fuga mexicana, p. 206
2. Íbidem

Recomiendo visitar:
http://nga.gov.au/Exhibition/BRUEHL/Default.cfmmystartrow=1&realstartrow=1&MnuID=3&GalID=3


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