Mecanismo visual-masturbatorio


Sin lugar a dudas,a  las fotografías de Playboy le debemos más de una ensoñación lúbrica y han sido un elemento indispensable para la construcción del imaginario erótico occidental, por ello conviene hablar de la articulación de la imagen pornográfica y qué papel juega la fotografía en la constitución de los elementos que la codifican y significan.
 
La innovación de Hefner consiste en reconfigurar el uso de las fotografías de desnudos que desde siempre habpian existido, para ello se sirvió de un código visual único que llevaba al voyerismo masculino a una verdadera apoteosis; apoyadas en la estrategia de la traslación de la estética pictórica pop de las pin-ups, las imagenes de Playboy sitúan al lector detrás de una mirilla mediane la cual pueden acceder a un espacio privado, la cuarta pared del espacio doméstico es abatida y en su lugar se sitúa una cámara, la revista proporciona al ojo masculino acceso visual a la intimidad femenina cuidadosamente coreografiada, en los primeros números de Playboy las fotografías muestran mujeres que no saben que son vistas, que llevan acciones cotidianas (bañarse, maquillarse, dormir), todas mostrando gestosinocentes e infantiles directamente proporcionales al grado de estupefacción de las miradas masculinas, en esto es en lo que inicialmente se apoyaba el mecanismo visual masturbatorio de la extraordinaria revista del conejito, que sigue siendo un fenómeno irrepetible por su éxito y grandiosidad.

Entre las especificaciones dadas por Hefner para la elaboración de las fotografias se encuentran la prohibición de la aparición de sujetos masculinos que acompañaran a las mujeres representadas, con esto se establecía una rigurosa segmentación entre sujeto y objeto (separación esquematizada por la escuela de la sospecha): el sujeto sólo podía ser masculino, y el objeto de placer visual sólo podía ser femenino siempre y cuando combinara el cuerpo carnoso  y de aspecto infantil de la pin-up y el glamour de las estrellas holywoodenses con la audacia de la pornografía, magia que se lograría en un inicio gracias a la visión de Russ Meyer y Bunny Yeager.

La imagen de la mujer en Playboy (que más tarde habría de denominarse "conejita") debía ser sexualmente accesible pero nunca amenazante, manteniendo una distancia kilométrica con respecto a la mujer devoradora de hombres, debía ser una futura ama de casa en busca de marido y hogar camuflada bajo la apariencia de chica cool, encantadora, limpia, dócil e ingenua.

Gracias al mecanismo visual masturbatorio, las fotografías de Playboy jamás lograrían ser superadas por sus competidores: Esquire o New Yorker.  La operación de pasar la página implícita en la estructura de la revista y su relación con el ojo y la mano (ambos órganos masturbadores) permitía pasar de lo plegado a lo abierto, de lo oculto a lo expuesto, de lo seco a lo húmedo, de la imagen vestida al cuerpo desnudo, del voyerismo al sexo instantáneo...
 
 

 
Entonces Onán derramó su semilla...




 
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