A propósito de Walter Benjamin: El anhelo por recuperar el “aquí” y el “ahora” en el filme "Copia Certificada"





Copia certificada, escrita y dirigida por el iraní Abbas Kiarostami, es la primera obra cinematográfica que el cineasta realiza fuera de su país natal. Después de Primer plano (1990), El sabor de las cerezas (1997), El viento nos llevará (1999) y Shirin (2008), entre otros, el experimentado realizador de 70 años, vuelve a diseñar —al igual que en varias de sus películas anteriores— un espejo sobre su propio oficio, sin embargo, la metarreflexión ahora es más amplia, ya que en lugar de hablar de cine, aborda el tema del arte.
James Millner (William Shimell) es un escritor inglés que asiste a un pueblo del sur de la Toscana para impartir una conferencia sobre su más reciente publicación titulada ‘Copia certificada: mejor una buena copia que el original’. Millner presenta las ideas que componen la tesis principal de su ensayo: las copias son valiosas porque muestran al original y de esta manera certifican su valor. Al interior del recinto donde se realiza la conferencia, ingresa Elle, interpretada por Juliette Binoche. Los protagonistas reflexionan sobre la obra de arte, las responsabilidades del matrimonio, las obligaciones al formar una familia, el compromiso con el otro, el egoísmo del individuo y el alejamiento de las relaciones humanas.
Kiarostami edifica una alegoría muy completa de la historia del arte occidental; un plano abierto que muestra la fachada de una iglesia y el sonido de las campanas aluden a las representaciones religiosas, las escenas filmadas al exterior (planos abiertos) hacen referencia a los cuadros de paisajes renacentistas, y los primeros planos frontales son un homenaje a toda la tradición de la pintura de retrato. Respecto al tiempo, el realizador iraní evita el uso de elipsis, y salvo en dos casos, la película transcurre minuto a minuto de la misma forma que se desarrolla la situación de los personajes.


En Copia certificada se muestra el anhelo del ser humano por conseguir el aquí y ahora. Cuando Walter Benjamin reflexionaba sobre las reproducciones de los objetos artísticos (en La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, 1936), destacó el carácter aurático de la obra de arte, y éste consistía en el aquí y ahora de la pieza artística. El aura es el valor supremo, único e irrepetible que posee la obra de arte, es decir, el ahora de la obra de arte sólo lo posee el tiempo presente de realización del objeto artístico. Por lo tanto el cuadro original de la Mona Lisa, aquel que se encuentra en el Museo del Louvre, cumple con el aquí: se trata de la misma tabla que utilizó Leonardo como soporte hace cinco siglos. A pesar de ello, no se cumple con el requisito del ahora: en la sala del museo es imposible presenciar el momento de la hechura de la obra, ya que sólo se está frente a la representación de una hermosa mujer a la que conocían como la Gioconda, así que el valor del cuadro del pintor italiano radica en la experiencia estética del espectador, en la forma particular en que cada uno percibe el cuadro, ese acto es lo que le da valor a la obra.
Kiarostami es consciente del discurso de Benjamin, lo retoma y equipara el terreno del arte con el de la vida humana. La protagonista de Copia certificada, al entrar con James al hotel, pide la habitación nueve con la intención de estar nuevamente en el lugar donde pasó su noche de bodas hace 15 años. Su rostro refleja alegría al recuperar el aquí: se acuerda de las dimensiones de la recámara, de la colocación de las ventanas, de la posición de la cama. Pero también se respira un ambiente nostálgico porque sabe que nunca obtendrá el ahora, el tiempo ha cambiado y por lo tanto la manera de relacionarse con su esposo también, y éste, a pesar de amarla, debe irse. Por lo tanto, la repetición, como sugería Kierkegaard, es el intento por volver a vivir de la misma manera un suceso, sin embargo, lo único que puede comprobarse con la repetición, tanto en el arte como en la vida, es la imposibilidad de poseer el ahora.

El filme es un homenaje a la historia del arte occidental y al mismo tiempo es un espejo que refleja la complejidad de las relaciones humanas. De la misma manera que el tiempo hace que cambien las obras de arte, también las personas modifican la manera de vincularse con los demás. Así como se anhela poseer la obra de arte original, también se desea revivir aquel evento primigenio. El cineasta iraní cuestiona problemáticas fundamentales de la teoría del arte: ¿Cuál es el valor de la obra? ¿Qué es lo que cuenta? ¿La técnica? ¿La reputación del artista? Estas indagaciones sirven para concluir que la importancia del arte radica en comprender al ser humano y mostrarle a éste el mundo a través de un objeto. Cuando el arte funciona como un espejo que refleja la manera de ser del mundo y del hombre, no importa si la persona está frente a una pieza auténtica o una reproducción, lo que posee el verdadero significado es la vivencia que se tiene con la obra, la experiencia estética inmediata.


No hay comentarios:

Publicar un comentario