Diane Arbus/Susan Sontag

Sus imágenes parecen el revés del sueño americano, una pesadilla donde lo bello, lo próspero y lo opulento no tienen cabida. Diane Arbus reveló el sector más marginal de los Estados Unidos: aquellos que no cumplían con los criterios de belleza fijados por los medios masivos, los enfermos, los proscritos, los peculiares, todos ellos son el centro de sus fotografías.

Arbus lograba entablar estrechas relaciones con sus retratados –transexuales, deformes, enfermos mentales- para lograr que estos estuvieran cómodos al momento de ser fotografiados. Su mirada no es piadosa, más bien es partícipe del entorno del retratado (la mayoría de ellos mira directamente a la cámara), no omite juicios pero tampoco oculta su fascinación hacia lo que fotografía.





Hija de un acaudalado matrimonio judío, Diane Nemerox nació en 1921 en Nueva York. Su interés por la fotografía despierta después colaborar en varias ocasiones con su esposo Allan Arbus, un fotógrafo de modas. Su maestra sería la fotógrafa Lisette Model quien le sugiere a Arbus abandonar su placentero y resguardado entorno burgués para que, con su cámara, documente esa otra parte de la vida que desconoce. Y eso hizo. Arbus dedicó su vida a fotografiar marginados y gente inusual hasta que en 1971 cometió suicidio.

“El suicidio parece garantizar que la obra es sincera, no voyeurista, que es compasiva, no indiferente. El suicidio también parece volver más devastadoras las fotografías, como si demostrara que para ella habían sido peligrosas. (…) Cayó en una emboscada psíquica víctima de su propia franqueza y curiosidad.”, escribió al respecto Susan Sontag sobre Diane Arbus en su ensayo Estados Unidos visto por fotografías, oscuramente.


La escritora juzgó como reprobable la obra de la fotógrafa por considerarla ahistórica y apolítica debido a que los retratados aparecían fuera de su contexto. Además de que fomentaba entre el espectador una cierta familiaridad con lo doloroso y lo intolerable, por lo tanto el efecto de estas fotos se neutralizaba: “No se trata de perturbarnos, de capacitarnos para afrontar lo horrible con ecuanimidad. Pero esta mirada que no es (sobre todo) compasiva es una interpretación ética especial y moderna: no es insensible ni cínica sin duda, sino simplemente (o falsamente) ingenua.”    





Si la obra de Arbus cayó en un dilema ético, si su finalidad era ambigua son aspectos que siguen discutiéndose. En tanto, las fotografías siguen generando la misma fascinación que cuando fueron expuestas por primera vez.


Susan Sontag con su hijo David,
fotografiados por Diane Arbus




Referencias:
1. Sontag, Susan, Sobre la fotografía, Alfaguara, México, 2006.
2. El asombro de Diane Arbus
3. Masters of Photography: Diane Arbus

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