El Color de William Eggleston


En los días en que Eggleston introdujo su pintura a color, la crítica la calificó de "barata" y "vulgar". En 1976 el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) presentó una exposición de sus fotografías, que mostraban escenas de la vida diaria en el sur de los Estados Unidos: un triciclo, una mesa familiar con distintos platillos, un hombre sentado en su cama, establecimientos comerciales con anuncios de marcas americanas, coches de la época, lo que conocemos como pop art. El curador de la exposición, John Szarkowski, afirmaba que la obra de Eggleston era simplemente perfecta, a lo que la crítica respondió con calificativos como "banal", "aburrida" y "errática". Pero dichas imágenes no tardaron en verse de otra manera: de barata no tenía nada, el material utilizado por el fotógrafo fue derivado del que se utilizaba en anuncios publicitarios y era el más costoso de la época. El resultado era un colorido de intensidad única, y los temas se convirtieron en clásicos. Después se dio a conocer que las personas que aparecen en las fotografías de Eggleston eran cercanas al propio fotógrafo: vecinos, amigos y familiares.

Eggleston nació en Memphis, Tennessee, en 1939 en el seno de una familia acomodada, y creció con sus abuelos en una plantación de algodón en Mississippi. A los 18 años compró su primera cámara fotográfica por insistencia de un amigo y quedó impresionado con la obra de Cartier-Bresson y Walker Evans. El autor comenta que en un principio realizaba fotografías en blanco y negro, que era lo que se consideraba artístico. No le interesó hacer fotografías al estilo de Ansel Adams y Edward Weston, ni tampoco las fotografías estilo Life. Más adelante viajó a Nueva York, donde encontró el apoyo de Szarkowski pero también las negativas de la crítica, y recuerda que no le molestaban en absoluto porque considera que eran gente que simplemente no entendía su trabajo.

Como dato curioso, este año Eggleston fue demandado por un coleccionista de su obra acusándolo de devaluar las fotografías de su propiedad, ya que el fotógrafo puso a la venta impresiones de sus fotografías más famosas en formatos mayores. Dichas obras fueron subastadas por Christie´s en $5.9 millones de dólares para beneficio del Eggleston Artistic Trust, organización dedicada a la conservación de la obra del fotógrafo. El coleccionista es Jonathan Sobel, propietario de una de las más grandes colecciones de fotografía de Eggleston, y solicitaba se prohibiera al autor de continuar con la impresión de más fotografías clásicas. El abogado de Eggleston declaró que la demanda no procedería, ya que la impresión de fotografías vintage formaba parte de los derechos creativos del autor.























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