Enrique Metinides: fotógrafo de nota roja


Enrique Metinides (Ciudad de México, 1934) fotógrafo de las escenas de crimen y accidentes de la Ciudad de México. Fascinado por la tragedia que pareciera ficción, persiguió las notas rojas durante 50 años. Metinides conocido como "El niño"empezó su carrera a los 10 años de edad y se retiró cumplidos los 59 años. Es considerado por muchos el Weegee mexicano.

La vendedora de nopales Tiburcia González victimó a Gregoria Cruz por viejas rencillas, con el cuchillo que sostiene el policía. Tiburcia no huyó por o dejar a sus hijos...México, Marzo, 1968

Sin duda son las macabras imágenes lo que más llama la atención en las fotografías de este fotoperiodista. Sin embargo su trabajo va más allá. Metinides es un cronista de lo trágico, que a través de sus imágenes nos relata terribles sucesos que ocurrieron en todos los rincones de la ciudad que transitamos; una suicida que se ahorca en el árbol más viejo del bosque de Chapultepec, otra que se lanza de la torre latino, una reconocida periodista que pierde la vida en la coalición de dos autos en la avenida Chapultepec con Monterrey, decenas de electrocutados en postes de luz mientras tratan de robar electricidad.

Sin título, 1977. 


Adela Legorreta Rivas atropellada por un  Datsun, 1979.


Suicida en la Torre Latino, 1993

Además de la tragedia registrada en la obra de Metinides podemos percibir también la historia de la ciudad de México, su vasto repertorio documenta todo tipo de cambios en la infraestructura, los vehículos, la vestimenta, incluso las prácticas policíacas.

Fue su afición, desde niño, por las películas de gángsters, de persecuciones, de balaceras lo que lo introdujo en este trágico y macabro mundo de accidentes de autos, de aviones, de atropellados, de asaltos, asesinatos, electrocutaciones, ahogados.
A los 10 años, su padre le regala una cámara y una bolsa de rollos, empieza fotografiando accidentes de autos. Más tarde por inverosímil que pueda parecernos hoy en día,  son los policías que frecuentaban el restaurante de su padre, quienes lo invitan a las estaciones de policía a fotografiar a personas arrestadas y  cadáveres. A los 11 años corre a fotografiar un accidente de auto cerca del restaurante de su padre, ahí un fotógrafo del periódico La Prensa lo descubre y lo invita a trabajar con él. Para entonces el niño Metinides se acostumbra a ver entre 30 y 50 cadáveres por día. A los 14 años ya era asalariado también del periódico El Zócalo y trabajaba como freelance para revistas como Alarma!, Crimen, y nota al Crimen.

Metinides transita de la foto en blanco y negro a la de color. A pesar del “morbo” que etiqueta a sus fotografías, en sus imágenes rara vez vemos sangre. La principal característica de sus fotografías era la práctica de no sólo fotografiar el accidente o las víctimas sino la tan característica multitud de mirones.  Metinides busca mostrar todos los matices de la tragedia pero  a veces también con el afán de contribuir en la resolución de crímenes buscaba el ángulo perfecto que pudiera fotografiar la mayor información posible que pudiera ayudar a descifrar los motivos del accidente o incluso al asesino oculto entre la multitud. Asimismo a diferencia del resto de fotógrafos de nota roja, Metinides se distinguía por no tomar sólo 2 o 3 fotografías y marcharse sino que encontramos en su quehacer reportajes completos, historias trágicas que forman parte de
la memoria de la Ciudad de México.



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