La democratización de la imagen



Por ahí de 1860 fue que Antíoco Cruces y Luis Campa fundaron un estudio para hacerle retratos a quien se animara.  El acervo que actualmente se conserva de fotografías realizadas por Cruces y Campa incluye una variedad versátil de imágenes.  Desde los tipos mexicanos a la manera de los pintados por Pingret y por Cuéllar y luego fotografiados también por François Aubert, hasta los retratos más estirados de personajes de sociedad, políticos, militares e inclusive alguna que otra ramera. 




Cruces y Campa aprovecharon la disminución en los costos de la producción de fotografías para establecer su negocio, y ayudaron a democratizar la imagen.  Ahora ya no había que ser mecenas de un pintor talentoso para poder colgar un retrato al óleo destinado a presumir la opulencia a los visitantes; ahora era posible – como ya lo había sido con lo hecho por el propio Aubert – llevar la imagen directamente a las manos de los conocidos, en la forma de una curiosa tarjeta de visita.















Los tipos mexicanos fotografiados por Cruces y Campa, por su parte, eran modelos escogidos cautelosamente.  Personas en efecto dedicadas a los distintos oficios que se reproducían posaban para que los fotógrafos hicieran conocidas las imágenes populares en México y en el extranjero.  Estos eran anónimos, al final, como nos dice Deroise en su Fuga Mexicana, y constituían así los tipos mexicanos perfectos.




Diego de Ybarra (11 de octubre de 2012)

No hay comentarios:

Publicar un comentario