Una relación fructífera:
La moda y la fotografía:

La fotografía representa el instrumento de expresión visual idóneo para la moda. El triunfo de este medio, al que la prensa popular con sus tiradas de millones de ejemplares imprimió un extraordinario impulso, amplió de forma considerable el campo de acción de la moda.

La fotografía y la moda tienen además otros puntos en común. Se podría decir que la moda ofrece a la fugacidad del instante  la posibilidad de materializarse de alguna manera en el devenir del tiempo; la fotografía muestra ese instante en un pasado irrecuperable. La moda  y la fotografía se complementan mutuamente. Mientras que la moda se desarrolla por completo en el presente, la fotografía deja constancia de la desaparición de lo que retrata. Existe una sobreposición de la realidad y del pasado
 ( Roland Barthes).

Hay otro factor significativo: posar es la actitud intrínseca de la moda, y en fotografía incluso una fracción de segundo puede captarse como una postura. Moda y fotografía son sinónimos de artificialidad y de pura superficialidad.

Sin embargo, parece que en comparación con otros, este nuevo género de la fotografía de la moda, cuya historia después de todo precede a Mayer, aún refleja a primera vista una concepción arcaizante de la fotografía.

La fotografía de la moda tiene sin duda sus propias leyes- como el objeto en sí-. A partir de la realidad visible y tangible, intenta recrear un universo estetizante donde impera el artificio.

Pero no hay que pensar que la fotografía de moda es impermeable a las influencias externas. A veces incluso se adelanta a ellas, y lo que es aún más importante, crea un espacio para los sueños colectivos. Y en el momento en que rechaza de plano las complicaciones de la realidad, esto refleja al menos de forma indirecta un síntoma del miedo subyacente que le inspira el poder de la realidad. La fotografía de la moda es un tejido de esperanzas, ideas, deseos, sueños y miedos.

Uno de los innovadores más radicales en el terreno de la fotografía de moda fue Martín Munkacsi, excelente reportero gráfico que cobró renombre por la perfección de sus fotografías, especialmente de deporte y danza. Pese a carecer de experiencia en el campo de la moda, Carmel Snow de Harper’s   Bazaar, y su director artístico Alexei Brodovich, no vacilaron en ofrecerle un contrato a su llegada a EE.UU., tras ser expulsado de Alemania por los nazis. Snow se había pasado de Vogue a su revista rival, y en espacio de dos años se había convertido en la editora de moda más influyente del mundo.

Las modelos de las fotografías de Munkacsi no se diferenciaban a primera vista de las jóvenes fotografiadas por azar en la calle, en la playa o en un campo deportivo.  Pasaban  ante la cámara con una apariencia natural, naturalmente la moda fotografiada por Munkacsi no era en absoluto natural; tenía más que ver con la actitud; en la moda todo es adorno.







 Fuente: Ruhrberg, Schneckenburger, Ficke, Honnet, Are del siglo XX, edit. Oceano, 2003

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