Reflexiones sobre la condición humana: Robert Frank y George Segal

Es posible encontrar una gran cantidad de ejemplos que hablen sobre la relación e influencia recíproca que siempre ha existido entre fotógrafos y artistas (y fotografías y obras plásticas). Aquí me gustaría evidenciar una que creo no es tan conocida pero me parece interesantísima. 
En lo personal siempre he admirado muchísimo la obra del escultor norteamericano George Segal. Sus figuras humanas, de tamaño real, hechas a base de yeso, son testimonios de la condición moderna, de la enajenación y la soledad que uno puede llegar a encontrar en su cotidianeidad.
 
La concepción “matérica”, de las esculturas de Segal provino de una serie de hechos que marcaron su vida. Primero hay que destacar el gran impacto que tuvieron en él los happenings de Allan Kaprow, a quien frecuentaba. Segal buscó recrear y apropiarse de ese concepto pero descartando el elemento efímero de ahí que optara por esculpir figuras humanas. El aspecto físico de estas a su vez tenía como influencia los años en que Segal vivió con sus padres en una granja de gallinas y el contacto con materiales como el alambre y yute que en un principio fueron los que dieron vida a sus esculturas.
 
Pero sin duda el aspecto más sobresaliente de sus figuras son las posturas y los ademanes de estas que evidencian el interés del escultor por reflexionar en torno a la condición humana. El mismo Segal confiesa que uno de los detonantes de este interés fue el impacto que le causaron las 83 fotografías de Robert Frank publicadas en Estados Unidos en 1959 en el libro titulado The Americans.
 
Robert Frank pasó dos años recorriendo los Estados Unidos en automóvil, retratando en blanco y negro la vida cotidiana de los norteamericanos. Hoy en día este libro es considerado un hito en la historia de la fotografía, no obstante en su momento las imágenes despertaron gran polémica ya que revelaban un profundo sentimiento de enajenación, angustia y soledad mismo que trasmiten las esculturas de George Segal. El público estadounidense se indignó al verse reflejado en  lo que consideraban un espejo deformador, y tampoco comprendió que Robert Frank ignorara deliberadamente las reglas y las leyes de composición tradiconal de la imagen y recurriera en ocasiones a primeros planos toscos, borrosos y fuera de foco así como horizontes inclinados. 
 
 
"El blanco y negro son los colores de la fotografía, para mi simbolizan las alternativas entre esperanza y desesperación a las cuales la humanidad estará siempre sometida" Robert Frank
 "La bancura [de la escultura en yeso] me intriga porque evoca una espiritualidad desencarnada, permaneciendo sin embargo inseparable de los detralles carnales y corporales del personaje (...)" George Segal
 
 
 
 







 
 
 






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