Rodrigo Moya

La fotografía de prensa en México es un campo de difíciles condiciones, en los que el ritmo y múltiples actividades por cubrir, restringen muchas veces la capacidad de mirar detenidamente el mundo y potenciar las posibilidades fotográficas. Este no es el caso de autores como Nacho López o Agustín Jiménez, tampoco de Rodrigo Moya. “Re-descubierto” hace diez años, sus recuerdos como fotógrafo activo comprenden de 1955 a 1968, años de importante convulsión social en México y otros países latinoamericanos. Las fotografías de Moya reflejaron las contradicciones de ese momento, como una forma de resistencia al poder.


Señala la historiadora del arte Rosa Casanova que “fueron años cruciales para la gestación del México contemporáneo, sobre el que falta aún mucho por investigar y dilucidar en el ámbito de la fotografía”. La fotografía de Rodrigo no es sólo documental, sino crítica, él menciona no haber pensado que alguna de sus imágenes pudiera considerarse artísticas, tampoco en la posibilidad de exponerlas en locales que no fueran “sindicatos, asociaciones progresistas o universidades”. (1)


Con una convicción social de retratar lo que nadie quiere ver y con la habilidad de encuadrar la realidad como lo hizo, Moya abandonó la fotografía después de la muerte del Che Guevara, pensaba que su foto estaba fuera de tiempo. Es así que hasta hace poco su archivo vio la luz y ha recorrido los más importantes foros del país y del mundo. Una reivindicación histórica pero también una peligrosa manera de darnos cuenta que ese pasado, esa desigualdad y ese desequilibrio social  son vigentes.


(1)     Catálogo de la exposición “Fuera de Moya”. Universidad Veracruzana. México, D.F., mayo de 2002

No hay comentarios:

Publicar un comentario