El mito de los Casasola


En una lectura del libro “Fotografiar la revolución mexicana, compromisos e iconos”, del investigador John Mraz, encuentro un capítulo dedicado al mito de que los Casasola son “los fotógrafos de la Revolución Mexicana”.  Como señala el autor, la historia se construye, se deconstruye y se reconstruye en un proceso interminable.

Por un lado, señala el autor, Agustín Víctor Casasola tuvo la visión de asegurar un gran archivo de imágenes del movimiento de la Revolución para futuros usos, tanto comerciales como históricos. Para ello, reunió tomas de otros fotógrafos, que hoy se agrupan en cerca de medio millón de imágenes, fotógrafos por cierto, más comprometidos con la lucha armada que el propio Agustín Víctor. Como buen empresario que fue, contrató a trabajadores de la lente, compraba, copiaba y reprografiaba fotos de algunos medios impresos. 

Se trataba de un negocio familiar, con su primo Gonzalo Herrerías como socio y con la ayuda de sus hijos Gustavo, Ismael, Agustín y Mario y sus hijas, Dolores y Piedad. Algunos fotógrafos que pudieron trabajar para él fueron: Eduardo Melhado, Abraham y José María Lupercio, Samuel Tinoco, Gerónimo Hernández, Víctor León, Luis Santamaría, Manuel Ramos, Antonio Garduño y Hugo Brehme.

Por otro lado, era prácticamente imposible que la familia hubiera cubierto todos y tantos rincones de la lucha revolucionaria a lo largo del país y una razón es suficiente quizá para desmentir este mito: sólo Miguel y Gustavo (nacido en 1900) hubieran tenido edad para realizar la tarea. Lo más probable es que hayan ayudado desde el laboratorio en la impresión y copias de fotografías. Asimismo, en revistas y publicaciones de la época se atribuyen más fotografías a Abraham Lupercio y Antonio Garduño que Agustín Víctor, lo que sería extraño considerando la amplísima producción de los Casasola. Agustín sin embargo, “fue un empresario comprometido, un amante de  la fotografía, un visionario de las historias gráficas que han construido la identidad nacional y un excelente fotoperiodista”.

Es así, que el mito de  que los Casasola son “los fotógrafos de la Revolución Mexicana” surgió, Agustín Víctor no lo desmintió, el poder lo reforzó y la historia lo mantuvo hasta que los investigadores han explorado las contradicciones del mito que quizá no deje de serlo.
Fuente: MRAZ, John. Fotografiar la Revolución Mexicana, compromisos e iconos. Edición Instituto Nacional de Antropología e Historia, CONACULTA. México, 2010.


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