La mirada de estudio, desde los 60s hasta la contemporaneidad


La acción de observar el proceso de socialización de uno mismo podía ser el principio de la comprensión de las funciones de la representación global que explotaron a partir de estas décadas y que no encuentran un fin, aún en nuestros días.



Tomemos el caso de la artista estadounidense Cindy Sherman,  quien empezó su carrera a mitad de la década de 1970 y casi siempre ha trabajado en el estudio. Quizá sea el exponente más influyente y conocido de un tipo de fotografía que hace constante referencias al teatro, la historia del arte, los cuentos de hadas, la moda, la publicidad y, sobre todo, el cine.

Sherman fue el centro de un redescubrimiento de las técnicas que podían enriquecer la fotografía artística, incluyendo la iluminación, la actuación, el maquillaje, el diseño del atrezo y el papel que se representaba. Su obra parte de la asunción implícita de que las imágenes fotográficas que vemos cada día recurren a un amplio abanico de lenguajes y técnicas, muy pocos de los cuales pertenecen exclusivamente a la fotografía. Sus autorretratos surgieron de la fotoperformance, pero se distanciaron de la representación de su identidad artística para dirigirse a un amplio espectro de mujeres de la cultura de masas. En oposición al mito de que la artista es una persona singular y especial, Sherman se atrubuyó a sí misma un infinito numero de personajes culturalmente reconocidos. Esto no era una “manifestación” de su propia persona, sino una representación de sí misma como reflejo de un gran abanico de poses e imitaciones adquiridas de la cultura popular. Así el estudio se convirtió en un espacio paralelo en el que se podían representar varias identidades sociales.

A partir de este momento surge una explosión reflexiva acerca de los términos de la fotografía. La creación de estudio se nos plantea ahora como una puerta que dará cabida de manera imponente a múltiples expresiones reflexivas en torno al papel de la fotografía.


Tal es el caso de Jeff Wall, quien cita también la historia del arte y sus vertientes en una ejecución que se vale de la fotografía como medio, pero del arte como dicurso. "Picture for women", por ejemlo, es el caso de una alusión a "La barra", de Manet. La composición, es en análisis muy detallados, prácticamente la misma que la de la pintura del autor impresionista, pero traída a la contemporaneidad, en una producción que se asemeja mucho más al cine que al estudio, pero surgida de este.



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