Una ruptura con Cindy Sherman

Sin lugar a cualquier cuestionamiento, esta es la emblemática Cindy Sherman que recordamos y reconocemos:


 





Reiteradamente la obra de Cindy Sherman es aludida en términos de su cansada autorepresentación repetitiva y monótona que observa y cuestiona el papel de la mujer en los años de su independencia, la figura femenina es poderosa, nos dice Sherman aludiendo en todo momento la historia, no solo de la humanidad, sino del arte mismo.
Avancemos unos años en la producción de la fotógrafa, que más bien se posicionó en el entorno del arte, y observemos la siguiente fotografía en donde su propia imagen no figura más como protagónica de aquello que debemos observar en su obra:


Sin Título N. 175, 1987


En contraste con las imágenes sin título de fotogramas de la etapa más temprana de Sehrman, la obra “Sin  título” muestra una presencia física humana prácticamente nula, a excepción del reflejo que se muestra en las gafas de sol. Sin embargo, el conjunto de los objetos conforma la escena de un desastre. Eso nos hace pensar hasta qué punto el autorretrato, y más concretamente, el de las mujeres en una sociedad dominada por el hombre, está basado no tanto en el cuerpo en sí como en los signos que indican su presencia. En esta y otras imágenes del mismo período, Sherman exploró la femineidad a través de los astros que deja, de tal modo que la representación de un suceso ausente equivalía a la búsqueda de identidad. En esta imagen no hay solo aspectos del retrato sino también del performance y del espectáculo cinematográfico. También se aprecia cierta vacilación entre la mirada forense de la cámara y la brillante exhibición que hace de ella.




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