Una breve semblanza entre dos textos de Fontcuberta

Para esta clase, si bien, los materiales que tendríamos que leer, en su mayoría están relacionados con un texto clásico para la historia de la fotografía, Estética Fotográfica (Fontcuberta, 1984), me di a la tarea de re-leer otro de los textos, del mismo autor, titulado El beso de Judas (Fontcuberta, 1997) de casi 6 años posterior a la edición de la primera obra antes citada. Sin embargo, me parece importante, considerar que en el segundo texto - que aquí menciono- el autor, plasma una crítica a su propia crítica, colocándolo incluso en una posición, vulnerable, dado que incluye algunos ejemplos de su vida y experiencia personal. 
Haciendo una relación entre ambos textos, podría comentar que en ellos se plantea la problemática de la técnica y de la posición que ha ido adquiriendo la fotografía como parte del discurso social contemporáneo.
Siendo la historia de la fotografía uno de los caminos más complejos para la historia del arte, ya que en inicio, no fue una disciplina que entrara en los marcos de aceptación de la misma. Su constante transgresión y la amplitud con la que se ha extendido la han hecho colocarse, en un lugar que privilegia la imagen tal cual es retratada. La mirada hacia su interior, refleja una coyuntura desde distintos ángulos.

El planteaminto del autor, en ambos textos, nos conduce a reflexionar críticamente sobre la textura que la fotografía conlleva como elemento, forma, fondo y concepto, siendo el primer texto de carácter mucho más histórico que el segundo, en dichas direcciones. 
A pesar de que el mismo autor es fotógrafo, la mirada que refleja en sus textos, es el de reconsiderar el planteamiento estructural de la fotografía con ingredientes que la critican desde sus entrañas. Esto me parece sumamente interesante, debido a que ello, nos habla sobre un discurso cuya postura, no es neutral ni asomobrosa, sino que por el contrario, nos invita y exige repensar el concepto de la verdad y de la imagen.


Toda fotografía es una ficción que se presenta como verdadera. Contra lo que nos han inculcado, contra lo que solemos pensar, la fotografía miente siempre, miente por instinto, miente porque su naturaleza no le permite hacer otra cosa”


El beso de judas, se presenta como un testimonio que refleja el tránsito de un fotógrafo sobre el recorrido y entendimiento desde su visión del trayecto de la evidencia de la fotografía. El germen de la casualidad ideológica, la gran palanca que mantiene en tensión, forma parte del reflejo del síntoma social que la fotografía hace evidente en su imagen.

En ambos textos, de Fontcuberta, encontramos referencias y vínculos entre la  relación de la fotografía con la realidad artística testimonial que a través de los diversos contextos sociales retoman su aproximación a una corriente de sentido crítico. La trasgresión sobre la imagen y el papel o papeles que han asumido los fotógrafos ante la imagen que retratan.

Sin embargo, en El Beso de Judas, la postura del autor, es mucho más clara; el trazo de la fotografía desde una mirada de autocrítica como fotógrafo y como espectador, una mirada que no tipifica en ningún momento la naturaleza de la fotografía como medio sino como tensor, como un ojo que se observa y es observado desde la efervescente y latente historicidad pero desde lo siniestro, desde su concepción de ajeno y extraño, desde su propio engaño.Y en el texto Estética Fotográfica, la postura que toma es la de historiador. 

Fontcuberta, plantea cómo es que la fotografía y el fotógrafo son parte del hecho, del testimonio, sin embargo, su esencia queda extraviada entre los escombros del engaño, la fotografía como la imagen de la subjetividad, extendida desde el trazo de lo real, de un hecho existente de un reflejo evanescente que aunque ha sido creado para permanecer, en signo, en significante, el contexto queda totalmente invertido.


El signo inocente encubre un artificio cargado de propósitos y de historia”.


La fotografía como una semblanza de la memoria, una forma de hacernos recordar aquellos instantes en los que el pasado, ha pasado sin tregua por nuestro semblante.

En el texto El beso de Judas, por un lado, hace el planteamiento demoníaco que prevalece como parte de la dualidad en la fotografía, por el otro, el reflejo como una transgresión a los límites, a la ley; una forma aunque bien, de reflejar un acto sagrado, la línea tan lábil y frágil en la que se convierte este acto del tomar una fotografía, sostiene: es un acto de profanación.

Mucho más que un acto inconsciente tecnológico, configuran una especie de pecado original de la fotografía el estigma de un alma que no nace inocente. Los fotógrafos aunque nos pese nacemos doblemente pecadores.”


Me parece, que en ambos textos, Fontcuberta logra  conducirnos hacia la pregunta por   “lo verdadero”, en donde este concepto,  se diluye en materia ante el acto de la fotografía. Los objetos se delinean ellos mismos, y el resultado es verdad y exactitud (Bisbee, 1853).
Por lo tanto la refelcción se encamina en fundamento a la creencia de la suposición, el suponer un objeto, un acto, un hecho, es resultado de la imaginería y referente contextual de cada subjetividad que mira la imagen. Y plantea que ello es resultado de la destreza y astucia de cada fotografo.

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