Duane Michals



Fotógrafo estadounidense. Su obra fotográfica destacó en los años setenta por sus secuencias y la incorporación de textos como elementos de las fotos. Se le considera uno de los principales representantes de la fotografía conceptual y filosófica.

Estudia la licenciatura de bellas artes en la Universidad de Denver.
Su formación fotográfica es autodidacta. En 1958 hace un viaje a Rusia y se propone retratar a todas las personas que se encuentra.1 Esta situación le crea problemas con el gobierno americano ya que existía tensión por la guerra fría. A partir de esta experiencia se dedica con intensidad a la fotografía.
Ha trabajado en diferentes campos de la fotografía comercial colaborando con prensa, revistas, como Esquire, Vogue, Mademoiselle... y en la edición del trabajo gráfico de algunos discos musicales. También ha recibido premios por su obra en Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia.
Atget es el fotógrafo que más ha influido en sus obras. Aunque en sus fotografías se nota la influencia del surrealismo, especialmente Magritte y Balthus. Sin embargo, suele introducir elementos de reflexión sobre la existencia humana.
Su realidad está formada por apariencias y experiencias asociadas a sus sentimientos. Trabaja con lo invisible, elementos abstractos como el sueño, la muerte o el deseo. Parte del recuerdo para encontrar nuevas formas de expresión, a la par que juega con memoria y tiempo.
A lo largo de su obra ha experimentado con exposición múltiple y ha incluido dibujos y textos a sus imágenes.

Al escribir sobre sus fotos las vuelve únicas. Además, los temas que trata son tan cercanos a nosotros que es sencillo identificarse con la historia que narra. Juega con la imagen mental de cada espectador, la idea de bucle y la imagen infinita, en la que quedamos atrapados.

Con Sequences comenzó a trabajar en serie. En estas tomas trata la temática del destino, o como una elección determinada es capaz de cambiar nuestra vida. Otras imágenes, como Recuerdo la pelea, incluyen un personaje que actúa como espectador dentro de la propia fotografía, reflejo de nosotros mismos como espectadores pasivos. En The moment before the tragedy juega con el título, dejando siempre preguntas sin responder.
Trabajó también el tema de la dependencia humana.

Sobre la imaginación realizó varias secuencias sobre “lo que podría ser”, lo que le permite crear incertidumbre y descolocar al espectador, siempre según la imaginación de cada persona que se enfrenta a sus imágenes. En Las cosas son extrañas vuelve a la idea de bucle, de imágen laberíntica.


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