Diane Arbus: una nueva estética retratada.

Dian Arbus inició su carrera como fotógrafa desde muy temparana edad, primeramente trabajando junto con su esposo Alan como fotógrafos de moda, realizando trabajos para varias revistas como Vogue y Harper's Bazaar.

Diane & Alan Arbus, 1949

Una vez que termina la relación entre ellos en la década de 1960, Diana toma la decisión de aventurarse dentro de los barrios más peligrosos de la ciudad de Nueva York, recorriéndolos y buscando personas que retratar. Sin embargo, Diane buscaba personajes muy distintos a los que la mayoría de los fotógrafos contemporáneos a ella buscaban, pues su interés estaba puesto en personajes como: enanos, nudistas, prostitutas, personas con enfermedades mentales, "fenómenos de circo", etc. Podría decirse que el objetivo de Diane era mostrar a través de la fotografía la realidad de las minorías o de la gente que no era bien vista dentro de una sociedad, dio un gran paso de la fotografía publicitaria hacia una fotografía documental y que se caracteriza por su crudeza.

Hermaphrodite and a dog in a carnival trailer, 1970

La manera en la que Diane trabajaba con los personajes que retrataba era también muy peculiar, pues cuando había dejado por completo la fotografía de moda y publicitaria para dedicarse a sus personajes extraños, siempre pedía que miraran fijamente a la cámara, pues de esta manera evitaba a toda costa que sus personajes posaran y que simplemente se mostraran tal cual eran, lo cual le da un carácter de una crudeza mucho más intensa.

The human pincushion at a carnival in his silk shirt, 1961

Diane tuvo una vida muy corta pero sin duda alguna muy productiva, pues aún después de un año de su suicidio (1971), su trabajo fue elegido para ser parte de las obras de la Bienal de Venecia, además de que el MoMA de Nueva York organizaría también una gran retrospectiva de sus obras.

Las fotografías de esta gran fotógrafa pueden a veces parecernos grotescas, feas, mundanas, etc, pero no hay duda que son bellas y logran fascinación morbosa como morbosidad fascinante. 






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