Finding Vivian Maier

Vivian Maier era una completa desconocida, una niñera a media jornada, huraña y reservada hasta lo enfermizo, que dedicaba su tiempo libre a realizar fotografía callejera. Sus imágenes, pese a haber sido una aficionada toda su vida, están llenas de fuerza, destilan cercanía a los sujetos y revelan a una verdadera fotógrafa que aprendió muy bien la máxima de Robert Capa: si no está lo suficientemente bien, no estabas lo suficientemente cerca. Y ella lo estaba.



Sin embargo, Vivian no necesitaba involucrarse con los sujetos de sus fotografías, y al parecer —juzgando por los gestos de algunos, como si estuvieran a mitad de un pensamiento— muchos de ellos no sabían que estaban siendo retratados; incluso algunos se muestran molestos ante la presencia de la fotógrafa.



A Maier la descubrió un corredor de bienes raíces de 26 años llamado John Maloof, quien  se topó con una caja de negativos en una subasta. Cuando comenzó a revelar las fotografías, Maloof se dio cuenta que todas eran de un solo fotógrafo, y eran maravillosas. Se enteró después que la casa de subastas había vendido más cajas de negativos, así que buscó a los compradores para adquirirlas también. Al final coleccionó más de 100,000 negativos, incluyendo dos rollos de película. Eventualmente, en una de esas cajas encontró un sobre con la firma de Vivian Maier. La buscó en Google y encontró un obituario que informaba que se había muerto algunos días antes, a la edad de 83.



Tiempo después creó una página web dedicada a Vivian Maier y su obra, organizó unas cuantas exposiciones y dio inicio al rodaje de un documental sobre la misteriosa niñera.  Años después de su muerte, y quizás revolviéndose en su tumba por el hecho de que alguien la saque de su celoso anonimato, va  camino de convertirse en un referente de la fotografía norteamericana.


Pícalé Aquí para ver su obra completa

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