Fotodocumentalismo del patrimonio cultural veracruzano: Porfirio Castro Cruz


Porfirio Castro Cruz, gestor, investigador, promotor cultural y fotógrafo veracruzano, perteneciente a una generación distinta a la de Manuel Salinas. Comunicólogo de profesión, ha dedicado muchos años de su vida al rescate del centro histórico del puerto jarocho; pues es especialista en políticas culturales y gestión por la Organización de Estados Iberoamericanos. Su trabajo fotográfico ha sido desarrollado principalmente en la década de los dos mil, con múltiples exposiciones a nivel local ha buscado rescatar cuatrocientos años de sincretismo y transculturación encarnadas en la vida cotidiana y patrimonio arquitectónico de los veracruzanos.



Su estilo aunque paisajístico, pues ha enfocado su mirada en la historia contenida en muros y fachadas, se ve enriquecido con elementos de tipo ornamental hallados en el entorno urbanístico de la ciudad; así, su trabajo no sólo ha de considerarse documental sino artístico. Los registros atienden todos aquellos factores de la cultura que determinen la identidad de un grupo social en específico: el paso de la historia, sus personajes, héroes y heroínas, costumbres traídas de otras orbes, estilos de construcción, gustos en el vivir y en el ver el arte son rescatados en lo aún perdurable, aquello que trasciende de generación en generación, y sigue siendo parte de la vida cotidiana.

Castro Cruz como fotógrafo tiene sus propias particularidades plasmadas en cada imagen, hay un marcado dominio del color azul, en sus múltiples tonalidades, en contraste con tintes  arenosos y óxidos, colores propios de una ciudad portuaria, pero además, que sintetiza la coexistencia del mar y la tierra, de lo nuevo y lo antiguo, de la vida y la muerte… Por otro lado, es innegable su estilo “reflejante”, por llamarlo de alguna forma, aquél en que sobre una superficie vidriada se refleja un segmento del objeto, por ejemplo: el parabrisas de un vehículo, una gota de agua o un charco sobre la calle, son instrumentos estéticos para decorar el motivo principal.
Pero además de decorar el objeto, es una especie de develación, estas construcciones coloniales que sobreviven al paso del tiempo y que en muchas ocasiones pasan desapercibidos a la vista de sus habitantes, se quiera o no terminan siendo parte de todo lo que les rodea, existe una fusión, una simbiosis culturo-temporal. Su presencia está ahí, reflejada en todas partes. Y es precisamente lo que el artista quiere expresar, la supervivencia de una herencia cultural en un entorno de modernidad y tecnología. Porque, finalmente, qué es la sociedad si no un reflejo de su pasado, de su historia e ideología.
Fuente: Segunda parte del trabajo final.

1 comentario:

  1. Composiciones muy creativas, que superponen los testigos materiales del tiempo, con miradas actuales, con lo que logra un dinamismo fresco.
    Ruth Landeros

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