FÉLIX CÚNEO ESCAMILLA: REALISMO EN MOVIMIENTO


El más joven de la triada veracruzana en el presente análisis es Félix Cúneo Escamilla, inicia su formación fotográfica en 1992  en los Talleres Libres de Artes Plásticas de la UV, su trabajo documental ha sido respaldado por el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes. Con estudios en Ciencias de la Comunicación, encontró en la fotografía un medio que atestigua, devela e informa hechos sociales de un México entre el surrealismo y el hiperrealismo. En la actualidad es parte del Departamento de Conservación y Reproducción de la Fonoteca del Estado y funge como fotógrafo independiente.

Sus proyectos fotográficos relatan la historia social de Veracruz Puerto, el motivo generalmente son las personas, aquellas con carga simbólica que representan una lectura antropológica, pero además su búsqueda por crear textualidad hace de la composición un vehículo de transposición y movimiento absoluto, recrea situaciones, contextos y secuencias conbinando imágenes a primera vista  ajenas entre sí, pero que contienen un sentido cultural; la confianza que el artista deposita en el observador para reconstruir un concepto único es la clave de su temática, hace referencia a una forma de ver y entender el entorno de manera muy particular.
Cúneo Escamilla ha apostado por la fotografía directa, con tratamiento digital para perpetuar el movimiento de las escenas. Busca un estilo clásico, por lo menos en cuanto a forma, pues presenta sus trabajos emulando negativos fotográficos, acompaña la técnica del positivo con imágenes viñeteadas sobreexpuestas, estilo daguerrotipo, que enmarcan el motivo principal de la foto. Sus viñetas tienen una doble función: por un lado, crea un sentido telescópico del motivo y, por otro, aísla las imágenes, una de otra, con la intención de provocar un fenómeno de sinonimia y/o antonimia en el texto presentado.
Además en esta serie en especial, hace uso de las técnicas analógicas de laboratorio en blanco y negro, de esta forma alude nuevamente a la esencia tradicional de la cámara estereoscópica de 1830, que permite presentar dos imágenes en una sola toma, la diferencia es que el artista presenta dos distintos conceptos en un documento. La idea es presentar un discurso bidimensional, complementario, no lineal, multisémico, orgánico, de interpretación cultural; sugiere una lectura comparativa en forma y contenido, pues la metáfora visual exige un poco más de esfuerzo en su decodificación, hablando de manera comparativa con creativos como Chema Madoz que también trabaja con figuras metafóricas, pero de lectura mucho más simple.
El método que emplea el artista consiste en revisiones documentales y de campo sobre un tema en especial, ya sea por encargo o por intuición, con ello construye un proyecto foto-documental. El corpus cuenta con una secuencia basada en un guion conceptual, esto permite la alegoría visual; pero además, genera un discurso profundo, completo de inicio a fin, con momentos-cumbre y con un sentido en el “hacer” humano, en realidad Félix Cúneo es un cuenta realidades en los diversos ámbitos de los medios visuales, el fenómeno social es documentado mediante imágenes enfocadas desde una perspectiva estética y creativa.
 
Fuente: Parte 3 del trabajo final.

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