La fotografía de Rosa Covarrubias

Mientras planeaba su último proyecto como bailarina, Rosa conoció a Adolfo Best Maugard, quien la invitará al cuarto en el que vivía en Nueva York, bajo el pretexto de discutir la escenografía para su puesta en escena de “Rancho Mexicano”, fue en la habitación de Best Maugard que ella conoció a su roommate, Miguel Covarrubias, quien estaba probando suerte en Estados Unidos, tras la invitación de José Juan Tablada. La relación amorosa de ambos surgió a lo largo del proyecto, pues Rosa supervisaba todo lo que tenía que ver con la obra y Covarrubias era el encargado de la escenografía. Tras un tiempo de relación, Miguel le pidió a Rosa que lo acompañara a México para que pudiera presentarle a su familia. Ésta fue la primera visita de Rolanda a México, en la cual tendrá su primer contacto con la escena del arte en el país.


Aquí Rolanda tendrá la oportunidad de posar como modelo para la lente de Edward Weston y su entonces pareja Tina Modotti, quienes la retratan como un personaje más del folklore mexicano. Cansada de ser sólo una modelo, Rolanda, tras haber adquirido experiencia con la cámara en su viaje de luna de miel a Bali, toma clases de fotografía con Modotti y, por otro lado, decide comenzar a pintar.




La fotografía de Rosa Covarrubias se enfoca en la figura femenina y retrata a personajes del campo en poses cándidas, como si éstos estuvieran felices, o por lo menos, resignados con la vida que llevan, a pesar de que ésta sea o no, una miseria. Rosa Covarrubias, la fotógrafa, no era un personaje de izquierda. A pesar de ser amiga de los izquierdistas Rivera, Kahlo y Modotti, ni su pintura, ni su fotografía indican afiliación política alguna, ni tampoco retratan injusticia de clases, pero sí la injusticia o diferencia entre sexos.

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