Fotografía, mito, etnología y arte

La evolución de la fotografía, tanto como arte o como fotodocumental, ha ido experimentando evoluciones en relación al desarrollo de la tecnología, sin embargo, existen cuestiones artísticas y antropológicas que más que evolucionar han ido madurando y dejando, en cada nuevo aporte bases para construir algo nuevo.

Diego Coronado menciona la discusión que surgió en torno a la fotografía o como herramienta de ciencia, para recoger evidencias, o como arte, sin embargo hay situaciones donde los fotógrafos logran ambas.
En la mayoría de los estudios sociales la utilización de fotografía es meramente evidencia, por lo que no se puede hablar de fotografía artística, sino de documentación pictórico. Hay casos como Sheriff Curtis y Leni Riefenstahl, uno en Norteamérica y la otra en África que logran que la foto-etnología no sólo muestre características antropológicas y culturales, sino que hay una recreación de la humanidad en cada una de ellas, las miradas muestran personas que activamente forman parte de rito o ritual, el movimiento sostenido no es estático sino que sugiere un quehacer que revela toda una serie de tradiciones.
Aunque es innegable el magnífico trabajo que realizó Riefenstahl en África es mucho más conocida por una cuestión bastante polémica: perteneció al departamento de propaganda de Hitler antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Esto introduce un tercer uso a la fotografía: la propaganda. Cuando uno observa las imágenes de Riefenstahl o sus documentales no cabe duda que son: documento histórico, elemento artístico y herramienta propagandística. Sin embargo, como explica Gubern (2007), hay una gran controversia en torno a su valor histórico; cuando la fotografía no tiene otra intención que la de plasmar la realidad para conservar en la memoria aquellos eventos a los que atribuimos cierto valor pareciera que no es válido hacer uso de la tecnología o modificar las imágenes pues esto nos llevaría a preguntarnos si se trata de una realidad forzada o una ficción creada, en el caso de “Olympia” y “El Triunfo de la Voluntad” pareciera tratarse de lo segundo, la artista no introduce ningún elemento nuevo o modifica las imágenes, simplemente logra un efecto de mito a través de la luz, los ángulos y la altura. De esta forma, la figura de Hitler aparece como Dios, la simbología nazi es dictada en una lírica visual que encanta e invita a seguir el movimiento y, aunque atrás de la cámara podría no verse igual no hay nada entre el lente y la realidad que implique una modificación, esto le sumaría una cuarta cualidad a las imágenes, aquellas de construcción de un mito o una leyenda consagrada en evidencia.

Habría que considerar que, la mirada de Riefenstahl presente en sus fotografías brinda, también, una noción sociológica y etnometodológica sobre la mirada germana durante este tiempo ¿Cómo es que los alemanes entendían el movimiento Nazi? ¿Cuál era el posicionamiento de Hitler frente a ellos?

No hay comentarios:

Publicar un comentario