Moholy-Nagy: la composición de la luz


La fotografía congela la realidad, la fotografía narra la verdad, la fotografía recontruye la memoria, la fotografía ilustra, peo la fotografía, también es la construcción de un lenguaje pictórico y, como lenguaje construye símbolos, signos e íconos, sin embargo estas construcciones propias de la imagen fotográfica tienen aún menos de existir claramente como elementos fotográficos, más que como elementos propios de las artes plásticas y visuales como pintura y escultura.


Parece sencillo ejemplificar la construcción del conocimiento planteada por Foucault con la cámara: evidentemente hay dos creadores: Niepce y Daguerre inventaron este aparato que captura la realidad y, en un principio se utilizó para eso: capturar la realidad para acompañar documentos o noticias, dejar una evidencia que no dependiera de la subjetividad del artista, sin embargo la existencia de este invento está precedido por antecedentes técnicos y científicos que buscaban plasmar imágenes utilizando la luz o el reflejo de ésta, la existencia de la cámara sucedería, fuera Niepce o Daguerre sus inventores, el contexto socio-cultural y científico estaba encaminado a su invención, como explica Foucault en “Los intelectuales en el poder” el conocimiento no es individual sino comunitarios y contextual. Ahora, el invento no implicó consigo la constitución de la imagen como arte inmediatamente. El debate para tratarla como arte fue largo y tuvo altos y bajos, en un principio se pretendió dotar a la fotografía de lenguaje estético tomando prestado de la pintura el lenguaje que ellos habían establecido, la composición de la imagen, etcétera, poco a poco, algunos artistas descubrieron que la fotografía brindaba elementos nuevos que le permitiría establecer leyes o normas sobre composición y lenguaje propias de la imagen fotográfica.

Tal es el caso de Lázlo Moholy Nagy, quien establece que la percepción desde la cámara no es igual a la percepción desde la mirada humana, por tanto, pretender utilizarla como ojos prototípicos no tenía ningún sentido, la foto brindaba una nueva visión que habría un panorama estético distinto, que disponía al espectador al descubrimiento no de una técnica sino de una semiótica propia de la reproducción de la realidad por medio de la cámara (Fontcuberta, 31).

El elemento prioritario de Moholy Nagy fue la luz, tanto para sus pinturas, películas, fotografías o esculturas. Utilizando la luz y, por lo tanto las transparencia, complejiza la propuesta de Malevich y Lissitzky. En su libro “Pintura, fotografía, cine y otros escritos sobre fotografía” teoriza como la luz como la creadora de un ser nuevo en medio de la composición, con un elemento que puede aportar o restar a la obra.

Sus inquietudes no sólo lo llevaron a una propuesta nueva de composición sino que también a la ingeniería, de modo que inventó una máquina aportadora de luz: “Cuando pusieron en marcha por primera vez el light-pop en 1930, me sentía como el aprendiz de brujo. Era tan emocionante ver cómo se movía el aparato de forma coordinada y articulaba la secuencia de luz y sombra en el espacio que llegué a pensar que era magia” (citado por V.V.A.A., 2013: 238)  la máquina giraba mientras propagaba la luz, esto le permite al artista consolidar las transparencias fotográficas por las que es tan conocido.

Otro de los aportes de Moholy Nagy fundamentales para fotografía son los fotogramas como gráfico de luz puro generado por la exposición directa el papel fotográfico.

 

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