El quehacer de la mujer en la fotografía

La inclusión de la mujer en el arte es bastante reciente, no como modelo, sino como creadora, sin embargo frente la existencia de un arte nuevo: la fotografía, existe la posibilidad de la formación de auténticas artistas femeninas. Entre las primeras está Julia Margaret Cameron, quien con sus imágenes retrata situaciones y personajes fantásticos, así como retratos de hombres importantes: Alfred Tennyson, Charles Darwin y Thomas Carlyle. Su labor como artista, y como mujer artista, es fácil de ejemplificar si consideramos que no existiría una de las autoras británicas modernista más importante: Virginia Woolf. De la imagen poética y metafórica de su tía, Julia Margaret Cameron, Woolf aprende el valor de la estética, de la forma contra el fondo; la autora describe a la fotógrafa: “vestida con ropas oscuras, manchada con los químicos de su fotografía (y oliendo también a ellos), con un rostro ávido y redondo y una voz fuerte, un poco dura, y sin embargo, de alguna manera, apremiante e incluso encantadora, salía precipitadamente del estudio en dimbola, ajustaba pesadas alas de cisnes a los hombros de los niños y les ordenaba permanecer quietos y actuar la parte de los ángeles de la Navidad apoyados en los baluartes del Firmamento” (Woolf, 2012; http://sientateyobserva.wordpress.com/ 2011/11/02/julia-margaret-cameron-por-virginia-woolf/ extraído el 01 de marzo de 2015). Sus fotografías angelicales la alejan de documentalismo pictórico, al mismo tiempo que participó del registro de fechas y hechos relevantes.
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Si el fotógrafo artístico debe entender las leyes de la composición y la distribución de luces y sombras, seguir ciertos valores, “estos valores implican conocimientos técnicos que pueden ser adquiridos; debe además haber un sentido instintivo de la belleza de la línea, la forma y el color, que puede ser desarrollado por medio de estudios y, finalmente, el don natural de la imaginación que concibe un tema bello y usa técnica e instinto para expresarlo” (76). Entonces no cabe duda que las imágenes de esta mujer han de considerarse como obras estéticas, como creaciones de una auténtica artista, dado que las fotografías artísticas requieren de la mano de un pintor.
Cameron fue de aquí allá, de Francia a la India, de la India a Inglaterra y transformó su vivencia viajera, y su vivencia como madre pues tuvo 6 hijos y varios adoptados, en una explosión estética que perfeccionó de la mano de Herschel. Sus motivos eran los de los intelectuales y artistas que visitaban su casa, así que, sus pulsiones provienen del medio estético, no periodístico.
Durante la época victoriana, una época terriblemente moralista, a las mujeres de la alta sociedad se les permitió dedicarse a la fotografía, sobre todo como un medio de entretenimiento del que, a pesar de estar relacionado con el ocio, surgieron grandes fotógrafas: Anna Atkins, Clementina Hawarden, Lady Eastlake, entre otras, pero Cameron tenía algo distinto a todas ellas: una clara visión de lo que quería. Su deseo de ser artista existía, pero se consideraba una terrible dibujante así que, ahí estaba una mujer que de tener casa llena pasó a una casa vacía, con un marido siempre ausente y con un deseo de expresión que moría por salir pero no encontraba los canales pertinentes.
Concibió a la fotografía como algo vivo, algo con voz que gritaba. En 1889 publicó su primer libre de fotografías “Annals of my Glass House” sobre el que decía: “Las gallinas fueron lberadas…todas las manos y corazones simpatizaron con mi nuevo proyecto y la sociedad de gallinas y pollos pronto se convirtió en un grupo de poetas, profetas, pintores y doncellas hermosas”.
Su esfuerzo creativo fue difícil, la técnica del colodión le costó, adaptó su casa, estudio y gallinero, experimentó con varias tomas hasta que logró la primera de la que sería una construcción mitológica en torno a la imagen inmóvil. Lo primero que retrató, exitosamente fue: Annie Wilhemina Philpot hija de un poeta.

Los temas a los que recurrió corresponden a las inquietudes de su tiempo, a las propuestas por los prerrafaelistas del Arts and Crafts, así ella se dedicó a los temas históricos, mitológicos, alegóricos, poéticas y religiosos y, aunque al principio fue muy criticada por la falta de precisión en la técnica y problemas para enfocar poco a poco fue mejorando. 

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