Hannah Wilke y la cosmética de la posmodernidad

En los 60s, junto con la segunda ola del feminismo, surge el arte performativo en el que las mujeres encontraron un espacio de expresión auténticamente libre; bastaba con desnudarse en un museo y denunciar la sociedad machista y patriarcal que gobernaba, muchas de estas mujeres basadas en el libreo de Kate Millet "Sexual Politics" demostraron la fuerza femenina a través de la estética.
Sin embargo, entre estas mujeres existe un caso peculiar, el de Hannah Wilke, quien hacía una denuncia contra el hecho de ser un objeto, en concreto un objeto sexual, de la exigencia que sufrían las mujeres en las que todas tenían que cumplir el mismo estándar de belleza. Por esto realizó la serie de fotografías sin título en las que aparece cubierta con goma de mascar moldeada de acuerdo a los diferentes tipos de vagina que estaban registrados. El problema de Wilke recaía no en su discurso, ni en su propuesta artística, sino en que no era tomada en serio, pues una mujer hermosa, con un cuerpo similar al de las modelos en Vogue no puede denunciar nada dado que no se encuentra en la situación de desigualdad que el común denominador femenino. Wilke en su belleza absoluta pasaba desapercibida para el público, aunque no para muchos artistas; la prueba está en el performance que realizó en torno al "Gran Vidrio" de Duchamp invitada por el propio Duchamp.


En su propuesta, después de superar la imagen de modelo, uno identifica la denuncia a la cosmética igualitaria, al problema del feminismo que no se enfoca únicamente en la cuestión del sexo, sino en una interseccionalidad, Hannah Wilke, constantemente denuncia la discriminación que sufrió por ser judía y además mujer.
Douglas Crimp anuncia atinadamente que el arte del performance requería del espectador, sin embargo existen muchos registros fotográficos sobre performance cuya significación está en la imagen misma y este fue el caso de Wilke. A Wilke le detectaron cáncer de mama, a Wilke la trataron contra el cáncer de mama, a Wilke la enfermedad la transformó física y espiritualmente y, sólo así, pudo ser tomada en serio. En una de sus últimas obras "Intra-Venus" vemos una Wilke acabada por el cáncer, con cicatrices, ha perdido el cuerpo escultural y la cara modélica y entonces podemos observarla seriamente, por que ya no es sólo una mujer bonita exhibiéndose, pero, además, en las imágenes del performance Wilke realiza una pasarela de conocimientos sobre arte, posando como todas las modelos han posado a lo largo de la historia, aparece como Venus, como la virgen, como las modelos del Barroco y el Romanticismo. Es una clase de historia del arte, inmersa en un performance que aumenta su significación debido a las fotografías obtenidas.


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