Hugo Brehme: El paisaje romántico y su visión sobre lo mexicano.

Nacido en Alemania en el año 1882 y en 1906 Hugo Brehme llega a nuestro país. 
En la época en la que el se estableció por completo en México, la competencia que representaban fotógrafos como Guillermo Kahlo, Charles V. Waite, Alfred Briquet y José Agustín Casasola, ente otros; determinaron el estilo de Brehme siempre caracterizándolo por su tendencia romántica y de pictoralista. Dentro de sus primeras fotografías en el México, podemos destacar la de los paisajes y sobre todo  las realizadas al Popocatéptl. En estos trabajos podemos ver su tendencia hacia la fotografía paisajista, que conjuga tanto el sentido de la tradición romántica europea y por otro lado una visión hacia la realidad.





Más tarde y como al resto de los fotógrafos del país, Brehme incursionó en el fotoperiodismo, al estar presente en uno de los actos bélicos más fotografiados de la historia, como fue la revolución Mexicana. En aquellos años tuvo la oportunidad de fotografiar a cientos de zapatistas, e incluso, se cree que el mejor Emiliano Zapata del que los hermanos Casasola y su archivo tienen posesión, es una fotografía lograda por el propio Brehme y a la que algunos no sé la reconocen. 


































En 1920, reunió lo mejor de su repertorio de imágenes y mas tarde, publicó México Pintoresco. Este trabajo incluye 197 fotografías impresas, en las que destacan sus paisajes, retratos y fotografías de arquitectura. La inclusión de sus trabajos en revistas mexicanas como Helios y Revista de Revista, o publicaciones extranjeras como Mexican Life y National Geographic lo proyectan en nueva dimensión hacia el exterior, por el sentido profundamente pictoralista y sublime de sus imágenes sobre lo mexicano. 

Brehme, popularizó tanto la fotografía y su nombre en el país, que la crítica actual coincide en señalarlo como el máximo exponente del pictoralismo mexicano. Brehme representa a la última generación de viajeros, litógrafos y fotógrafos extranjeros que recorrieron la geografía del país, animados por el espíritu romántico de conocer y registrar al otro en sus múltiples expresiones culturales. Pero también representa un referente en la transición de la fotografía moderna del siglo XX, donde la práctica fotográfica vio modificados sus sistemas de acción y de representación. 

La mexicanidad de Hugo Brehme contribuyó en parte a la cultura nacional, creando influencia tanto en las escuelas al aire libre; como en el muralismo encabezado por José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros en los años veinte; o algunos años después en Leopoldo Méndez y Pablo O Higgins, quienes en sus trabajos popularizan muchos iconos brehemeanos.  Por todo ello, no resulta extraño identificar también influencias pictorailistas y nacionalistas de Brehme en la obra de fotógrafos modernos como: Tina Modotti, Manuel y Lola Alvarez Bravo, Gabriel Figueroa y Juan Rulfo. La visualizad de lo mexicano difícilmente puede concebirse sin las aportaciones y testimonios fotográficos dejados por Brehme, cuya obra fue en parte punto transitorio de la “nueva visión” que permitió el arribo de la fotografía moderna. 


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