Lachapelle y la producción del producto

La industria de la moda es, día con día, cada vez más poderosa, posicionan imágenes, productos, marcas y deseos, como explica Bauman en la posmodernidad los humanos somos eternamente deseantes, al satisfacer nuestro deseo nos espera otra gigantesca bomba de publicidad que generará el deseo. Jo Spence explica como la fotografía publicitaria busca mostrar un realismo social que lejos está del realismo social y más bien se acerca a las convenciones y los estereotipos en torno al sexo y a la raza; las modelos son mujeres reales que no lucen como la mujer común y corriente, sin embargo sí representan el ideal de belleza que deseamos aunque parezca imposible, se trata de una cosmética hiperreal que nadie puede alcanzar: las medidas de un cuerpo sólo formulable en la modificación digital de la imagen, propociones faciales falsas pero manufacturadas a través del maquillaje.
La fotografía comercial responde a los ideales falsos creados por las grandes industrias e inconscientemente recibimos mensajes explícitos e implícitos que podrían hacernos despertar de este desear lo imaginario. Pedimos censura frente a la pornografía al mismo tiempo que estamos expuestos a pornografía publicitaria en donde el exceso y el erotismo cubren la desnudez y nos permiten observar las imágenes plácidamente.



Se trata de una exaltación de lo superficial y ese es el juego que muchas veces propone David Lachapelle, aunque en la modelo reconocemos una persona que vinculamos con un ideal, sabemos que es un producto más y, por lo tanto el trato que reciben es de producto. En las imágenes de Lachapelle no hay una apología o un intento por salvar a la pobre mujer que presentada fuera de contexto podría ser utilizada en un campaña para combatir la anorexia o la hambruna mundial; en sus imágenes hay una acentuación en ese mundo falso, aquel en el que, sin importar las condiciones, el producto, modelo o celebridad, destaca y es glamouroso incluso en aquellas circunstancias que para el común denominador de la población nos parecen todo menos deseables o estéticas. Hay una burla a la iconografía y a la manera en la que amamos e ideologizamos tanto imágenes religiosas como imágenes publicitarias.
Barthes trabaja con fotografía publicitaria porque tiene una intención clara previa al hacer click con la cámara, en la Lachapelle la intención siempre es el glamour y la idolatría a lo pop. El mensaje denotativo suele ser superado por el connotativo que nos lleva a confirmar que lo que deseamos, por absurdo que parezca, tiene sentido y es alcanzable, a la idea que, sin importar qué suceda podemos lucir como modelos, a la idea de una sexualización mercantilizada, llena de productos y fetiches que nos avergüenza pero, al mismo tiempo, queremos tener todos los props en nuestros armarios.
David Lachapelle, "Can you help us?", 2005
En 2005 el fotógrafo participó en el programa America's Next Top Model, en el que fotografió a mujeres que aspiran a ser modelos en un ambiente de desastre. La destrucción del mundo moderno, la caída de The American Way of Life y la decadencia de la posmodernidad; en medio de estos escenarios las modelos aparecían sin estar desgarradas, sin preocupaciones, seguían luciendo como mujeres perfectas a las que la tragedia no había perturbado sino enlaltecido, son pura moda y pura belleza lo que las vuelve aún más irreales considerando que su aparición en estos lugares es imposible. El deseo latente sigue ahí, al verlas pareciera que estamos dispuestos a encontrarnos en esa misma situación siempre y cuando pudiéramos lucir así, vestir así. El sacrificio de todo en pos de la mentira.
David Lachapelle, "World is Gone", 2005

David Lachapelle, "What was Paradise is now hell", 2005

David Lachapelle, "When the World is through", 2005

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