Lugares Prometidos

Gabriel Figueroa Flores ha dedicado toda su vida a diferentes actividades dentro de la fotografía, así como a la impresión de procesos como el Paladio Platino y la restauración digital. Estudió Artes Visuales en la Universidad de Westminster, Inglaterra y tomó varios cursos con grandes maestros como Ansel Adams, Manuel Álvarez Bravo, Arnold Newman y Eikoh Hosoe. Ha tenido varias exposiciones en México y en el extranjero (Suiza, Bélgica, Inglaterra, Francia, Italia, Panamá y España). La fotografía que se presenta en este blog forma parte de un trabajo de sesenta piezas que formaron la exposición “Lugares Prometidos”. Artes de México en su colección luz portátil, la cual se concentra en hacer ensayos fotográficos junto con escritores que plasman el sentido de cada obra, editó un fascículo precisamente a colación de dicha exposición con la participación de la obra de Gabriel Figueroa Flores y los textos de Alberto Ruy Sánchez quien es autor de una serie de novelas que exploran el deseo en la ciudad imaginaria y real de Mogador, así como varios escritos sobre, desde y para la fotografía. A continuación uno de ellos que se refiere, por supuesto, a la obra presentada.

Circos concéntricos
En ti crece mi cuerpo; y este edificio en el mundo. Como una flor vertical que inquieta al cielo. Día a día se levanta y, en la boca de quienes lo habitan, su crecimiento se compara a un constante abrir de pétalos que cantan. Hojas labiales que se esfuerzan por adelgazar infinitamente su alta perspectiva. Es raro un edificio que se comporta como personas amándose: convirtiéndose en piel concéntrica uno de otros. Allá a lo lejos, arriba, el edificio lanza un sonido delgado, como un silbato cansado. Como un suspiro triste, dicen otros. Es el esfuerzo de los últimos muros que se abren para formar su nuevo círculo, afirman sus constructores, vanguardia de una arquitectura postfutura que construye ilusión con sensaciones, muros sin fin que la gente asegura que a lo lejos alcanza a ver. Su crecimiento es un espejismo. Es un edificio ciudad que siembra en quienes cruzan sus muros la certeza de que juntos, todos los seres contenidos en el circo universal de allá adentro, pueden algún día acceder al cielo. Circo, demagogia, esperanza: la polis esencial, concéntrica y fugaz.

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