Carta de Sebastiao Salgado a los jóvenes fotógrafos que quieren comprometerse.

Después de haber disfrutado la película “La Sal de la Tierra”, en la cual uno puede apreciar la  interesante e intensa vida que llevo el fotógrafo Salgado, quisiera compartir con ustedes la Carta que ha dirigido a los jóvenes fotógrafos.
Ello me ha ayudado a comprender el conjunto de factores que influyen para que puedan ser reconocidos los Artistas.


Espero lo disfruten.

Fragmentos de una carta de Sebastiao Salgado que se publicó en la revista del colegio de periodistas de Barcelona en 1995.

 
Tenía una pequeña bicicleta con motor que me llevaba de un extremo a otro de la ciudad, de una redacción a otra. Me pateaba todas las revistas y periódicos de París. Siempre he trabajado mucho. Hoy, el hecho de que me haya convertido en una referencia en el mundo de la fotografía documental, no es algo que me agrade, ni creo que deba ser el objetivo de ningún fotógrafo que se dedique a contar una pequeña parte de la historia de la humanidad. Sería un contrasentido. Lo que me ha ayudado a luchar y a vivir, a permanecer firme, ha sido la creencia de que con mi trabajo podría contribuir a crear un debate sobre los errores e injusticias de esta tierra. Los caminos son amplios y uno no puede abarcarlos todos, pero eso no es importante, lo que cuenta es que detrás de tus fotos haya una intención, un sentido que aglutine tu forma de entender la vida y que se exprese de una forma organizada y constante. (…)
La foto de la vida. La posibilidad  de participar siendo tú mismo, con todo tu ser, tu cultura, tu ideología, tu manera de hacer las cosas, en definitiva, con coherencia, en un momento histórico determinado. Participar viviéndolo y contándolo. ¿No es magnífico? (…) La técnica es una variable que tú utilizas para expresar  ese punto de vista y sólo es importante hasta que la dominas completamente. Cuando la técnica deja de ser una variable y se transforma en una constante, porque la has asimilado de una forma personal y te sientes a gusto con ella, entonces se convierte en el papel sobre el que tú vas a escribir. Cada uno tiene su técnica, pero eso no es lo importante, igual que tampoco lo es la elección del blanco y negro o del color. Lo verdaderamente importante e cómo tú, persona implicada en el momento histórico, vas a recibir informaciones del mundo en el que estás viviendo, las vas a ecuacionar en tu cabeza y vas a intervenir en esa realidad a través de la materialización de todo ese proceso.
La fotografía de militancia no es aquella que sostiene una ideología política, sino aquella que defiende la integridad del fotógrafo, de todos sus actos, y se proyecta en la forma de realizar su trabajo. Los reporteros gráficos son aquella gente que sigue la cresta de la ola de la historia y la cuenta. (…) Un reportero gráfico es un vector que une determinados acontecimientos de la vida de determinados grupos humanos con otros agrupamientos humanos que no han tenido la posibilidad de ver y entender esos acontecimientos de forma directa. (…)


 Los peligros que conllevan las nuevas tecnologías son importantes. Manipulación de las imágenes, falsificación, producción de imágenes en síntesis, la amalgama de varias fotografías para hacer una foto ideal. Pero de poco sirve únicamente tener miedo, hay que luchar para que se establezcan unas normas bien definidas que regulen esta manipulación, y ese movimiento debe partir de los propios fotógrafos.
Para adaptarse al nuevo universo de comunicación, los fotógrafos tendrán necesariamente que cambiar la manera de pensar y realizar los reportajes. Hasta ahora, la fotografía documental tenía una dimensión muy precisa, la de ilustrar un texto. Yo creo que la fotografía va a tomar una dimensión mucho más amplia, habrá que contar una historia con la secuencia fotográfica. Cada vez más la comunicación se rige por la imagen: es posible es posible pasar una información visual de igual fuerza en España que en China, Brasil o Japón. El texto pasará a ser un complemento de la forma visual. (…) Será necesaria una adaptación en la manera de intervenir en la realidad y contar una historia con la fotografía, que deberá convertirse en una secuencia ideal con principio, desarrollo y fin. (…)

Es probable que el reportero tradicional desaparezca; tal como desaparecerán las grandes agencias de imagen, que actualmente están todas en crisis, si no encuentran una manera de adaptarse a las nuevas formas de información. La rapidez con que estas agencias distribuían las imágenes de actualidad, ya no es el concepto primordial, lo importante es la idea, la globalización, el punto de vista que un fotógrafo aporta sobre los problemas, su propuesta. Es necesaria una revolución del reportero gráfico. Si un joven hoy me preguntara:’¿Qué tengo que hacer para ser un buen reportero gráfico?’, le diría: estudia, procúrate una buena formación, una información general excelente. Tienes que tener una formación en economía, en antropología y en sociología porque vas a tener el privilegio de ser el centro de la información.
Hay que hacer un esfuerzo muy grande de comprensión, de apertura, para entender la realidad en la que estamos involucrados. La sociedad en la que vivimos se ha convertido en algo muy complejo y a la vez muy pequeño. Vivimos en una comunidad planetaria, hay una aproximación de todas las economías, de todas las culturas; todos los problemas del mundo están relacionados. Antes era posible localizar la patria del capital, ahora resulta imposible, la crisis de Japón está íntimamente ligada con la crisis europea. La violencia, la falta de recursos que creíamos un monopolio del tercer mundo del tercer mundo, ya está llegando aquí. Vamos en dirección a la raza universal. Por primera vez en la historia de la humanidad vamos a ser modernos, porque vamos a ser urbanos, en treinta años el 70% de la población mundial vivirá en ciudades y la posibilidad de formación y de información en las ciudades es muy grande; continuamente, simultáneamente, sabremos lo que está ocurriendo en cualquier punto del planeta.

Son muchos los fotógrafos que me han expresado su temor ante la posibilidad de que el cine y el vídeo eclipsen la fotografía. ¿Será necesariamente ése el formato del nuevo universo informativo? Sinceramente, creo que no; porque la fotografía fija resume con claridad un pasaje de la historia. Cualquier fenómeno tiene puntos de intensidad cargados de poder. La fotografía fija ese momento, es un resumen poderoso de la realidad. Y un conjunto de fotografías te cuentan una historia de una forma mucho más contundente de cómo la pueden contar el formato vídeo o cine, donde existen momentos fuertes y momentos de total distracción, disolución. (…) Creo que el discurso fotográfico no va a perder su función, muy al contrario, se va a ver fortalecido por la necesidad de concentración de los mensajes. El texto, el vídeo y la fotografía no son alternativos, son complementarios.
El camino de todo fotógrafo, de todo profesional, es largo; y no siempre tan claro como desearíamos. (…) En esencia, creo que no se trata de especializarse, sino de concentrarse en lo que tú crees que es realmente importante y por lo que vale la pena luchar y vivir.


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