Carta de Stephen Shore a un joven artista

Carta de Stephen Shore a un joven artista
17 MARZO, 2013 BY SOTTOACQUA

Querido joven artista,


Sí, creo que puedes hacer ambas cosas, participar en el mundo del arte y mantener tu integridad. Pero tu éxito haciéndolo depende de la relación que tengas con tu obra.
He estado dando clases en el Bard College durante más de veinte años. También he tenido la oportunidad de conocer a muchos estudiantes graduados en diferentes universidades a lo largo de los años. Cada vez me encuentro a más estudiantes a los que les mueve el deseo de tener una exposición en Chelsea y ser artistas de éxito. Desde luego, no todos los estudiantes pero sí he notado un cambio claro.
Es comprensible, por supuesto. Pero, para mí, tiene poco que ver con el porqué hago arte. Creo que el arte está hecho para explorar el mundo y la cultura, para explorar el medio que has elegido, para explorar dentro de uno mismo.  Está hecho para comunicar, a través del lenguaje de la técnica, una percepción, una observación, un punto de vista, un estado emocional o mental. Está hecho para contestar, o intentar contestar, preguntas. Está hecho para divertirnos. En resumen, está hecho para responder demandas y necesidades personales.


Un estudiante puede ver una gran obra de arte y decirse a sí mismo ‘esto es una gran obra de arte. Yo también quiero hacer una gran obra de arte’ y así el estudiante empieza a intentarlo. Y si tiene un poco de talento, puede producir algo que se parezca a una obra de arte -casi convincente. Si alguien no supiera nada más, podría confundirlo con una obra de arte. El único problema es que la gran obra de arte que el estudiante admiraba no había sido concebida con los mismos motivos. Fue la consecuencia de la búsqueda personal del artista.



Second Street, Ashland, Wisconsin, 9 de julio de 1973
Tener ambición no es un problema. De hecho, la ambición es necesaria para ser capaz de sacar el tiempo necesario de las actividades de tu vida diaria para producir tu trabajo. La cuestión es cómo orientar esa ambición. Si sigues tu camino personal, exponer y vender tu obra no te hará ningún daño. De hecho, quizá te podrías ganar la vida con ello, incluso vivir muy bien. No tiene nada de malo. El problema viene cuando el mercado empieza a influir en tus motivos y decisiones. Si tu trabajo necesita evolucionar y cambiar, puede significar que abandones lo que un día te trajo reconocimiento.
Por supuesto, quieres establecer tu propia voz como artista y, como dices, ‘desarrollar un sentido de identidad’. Pero si te esperas a saber que por fin lo has encontrado, quizás nunca llegues a exponer. Encontrar tu propia voz puede ser un proceso pero no un objetivo. Tengo estudiantes que empiezan a estudiar fotografía en la universidad y me dicen que quieren ‘expresarse a sí mismos’ y pienso ‘tienes sólo dieciocho años ¿cómo puedes expresarte a ti mismo cuando ni si siquiera te conoces?’ Pero eso no debe desanimarlos. En el aprendizaje y la práctica del arte, pueden embarcarse en el sendero del conocimiento de sí mismos.


Tengo una sola cosa más que añadir. Al hacerlo, puede que te esté malinterpretando y menospreciando pero tengo la sensación, por el tono de tu carta, de que estás usando tu dilema moral como excusa para no implicarte en tu trabajo y tu vulnerabilidad para evitar mis críticas. Corta el rollo.

Buena suerte y mis mejores deseos,


 Stephen Shore,

Tivoli, Nueva York.



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