Un artista gana $100,000 dólares por exhibir fotografías de diferentes usuarios en Instagram, y al parecer es totalmente legal.

La última exhibición del artista newyorkino Richard Prince, esta levantando mucha polémica y controversia en cuanto a la ética y a la estética actual. La razón es porque esta vendiendo trabajo que incluye fotografías de otros usuarios en Instragram.

“New Portraits”, es la primera exhibición de la Gagosian Gallery en Nueva York y contiene fotografías que no fueron tomadas por Prince. Se trata de fotografías que diferentes personas han editado y subido a la plataforma Instagram y el sólo ha agregado algunos comentarios extras e impreso las fotografías en alto formato.

Este trabajo que aún no sabemos si se trata de un trabajo artístico se esta vendiendo en $100,000 dólares, así lo reporto la galería Gothamist.

Uno de los usuarios de Instagram, conocido por el nombre DoeDeere, confirmó que a ella no se le había solicitado ningún permiso o notificación para exponer sus fotos.  En la misma aplicación y con su foto de fondo comentó “sí, se trata de mi fotografía, no es una pintura sino una fotografía, la galería de NYC me comenta que se vendió en $90,000 y a mi nadie me pidió permiso y de todas formas el artista Richard Prince utilizó mi trabajo”.

Al parecer no es la primera vez que el artista Prince ha jugado con los derechos de autor. En un comunicado de Petapixel se comenta que, Price es reconocido como un artista que sobre sale no tanto por su propio trabajo sino por el trabajo de otros, el artista se apodera del trabajo de otros como si fuera el suyo y solo realiza algunos cambios que lo defiende como auténtico y creativo. 

Para muchos la gran pregunta es  ¿si Prince esta rompiendo la ley? Si estuviéramos hablando de replicas idénticas, sabríamos que es un delito, sien embargo, a él hacerle pequeñas modificaciones es difícil de determinar ya que se le puede considerar como un transformador. De acuerdo con la librería de la Stanford University: “se trata de un serio problema ya que el material se ha utilizado como un apoyo para un trabajo creativo y transformador de un trabajo”. 

Al parecer los pequeños cambios realizados por Prince lo salvan de estar cometiendo un delito. Por poner un ejemplo, cuando sé cita un libro de otro autor, no  se tiene que pedir permiso porque se trata de un material de apoyo para el trabajo final. 

El escenario es un buen ejemplo de como se encuentran la ley actualmente y de como debe de actualizarse los criterios artísticos. El internet esta atiborrado de refritos, copias y contenido que por lo general no cuentan con permisos; esto ha generado una enorme ola en la creatividad pero también grandes problemas en la atribución, derechos de autor y dominio. Algunas veces las reglas del juego son bastante claras y otras veces son solo un remix  o un pequeño pillaje. 

Otra polémica que ha surgido a raíz de la exblibición de Prince, es que el artista Donald Graham, envío una carta con su queja y manifestando su enojo y preocupación porque una de las fotografías exhibidas en la galería le pertenece, sin embargo, Prince ha estado alegando que el no trabajó sobre la fotografía de Graham, sino que lo hizo a través de dos usuarios diferentes del Instagram que fotografiaron y editaron su fotografía. 

Hasta el momento no vamos a poder tener un juicio sobre la autenticidad del trabajo de Prince “new portraits”, al menos que el caso se lleve a la corte pero también se corre el riesgo de que su trabajo sea determinado completamente legal. La usuaria de Instagram DoeDeere dijo “que ella no va a levantar cargos porque la ley ya ha ido tras el y él ha ganado”. En 2013, la corte americana lo buscó por su polémico trabajo en “Canal Zone” en el que el artista se vaso en fotografías de Patrick Cariou, y al final dictaminaron que se trataba de un trabajo libre, creativo y justo.


Aquí les dejo algunos ejemplos de las alteraciones que Prince ha hecho para Art in America Magazine.


1 comentario:

  1. Que interesante articulo. Cierto que en la actualidad las nuevas tecnologías nos han orillado a recapacitar sobre nuevas formas de expresión en cuanto a sus legalidad y también sobre la ética.

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