Giacomo Brunelli

Jhon Berger, en su seminario de 1980 "Por qué mirar a los animales" describe una dual pero no contradictoria relación humano-animal: "ellos pertenecen ahí y aquí. Igualmente ellos fueron mortales e inmortales. Ellos fueron sometidos y adorados, educados y sacrificados". También acierta al decir que la eliminación de los animales de casi todas nuestras vidas ha llegado con el auge del capitalismo, la propagación de la industrialización y el fin del campesinado. Pero que el poder de los animales como una metáfora y un espíritu elemental de misterio, aún prevalece. Los animales son el "Otro" por excelencia, y los miramos para definirnos y descubrirnos a nosotros mismos.

Giacomo Brunelli ha buscado con gran esfuerzo a los animales. Su enfoque no está en los animales exóticos enjaulados de los zoológicos, sino en los animales ordinarios que permanecen con nosotros hasta cierto punto: caballos, perros, gatos, gallinas, palomas. Nos muestra a un zorro buscando bruscamente la cámara y a punto de huir, y hay numerosos pájaros cantores, una serpiente y varios sapos. Pero este estado salvaje es pequeño y frágil, en un espacio donde lo natural y lo artificial se reúnen y superponen. Sus animales habitan corrales, calles empedradas, y fachadas de edificios de piedra. Aquí no hay tigres.

Además, los animales de Brunelli están compuestos sólo de fragmentos sugerentes. Sus piezas de imágenes en blanco y negro están en sintonía con los matices de una melena en movimiento, la silueta de unos bigotes y un ala que se destaca casi iluminada. Él favorece el perfil y el ángulo contraintuitivo. Ajusta características oscuras no observables sobre fondos oscuros indiscernibles. Un ratón muerto sobre su espalda, con las patas al aire, junto a una flor de gran tamaño y contra una montaña distante y rígida, no está más o menos congelada en el tiempo que el perro gruñendo con ojos brillantes y dientes desnudados para siempre; ambos son iconos de estados que tememos pero que no podemos conocer. Estas fotos son eternas y misteriosas, ordinariamente poderosas, y emocionalmente más grandes que sus simples sujetos.

Empujando la lente al punto más cercano de enfoque, casi tocando el tema, obliga a los animales casi a luchar o huir, que es exactamente el momento en el que se acciona el obturador. Todo se trata de capturar ese momento de reacción, provocado a través de diversos enfoques que varían de un animal a otro

Fuentes:
http://www.giacomobrunelli.com/books.php
https://www.lensculture.com/articles/giacomo-brunelli-the-animals









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