Danza sélfica - Joan Fontcuberta

Encontré un interesante artículo escrito por Juan Fontcuberta dedicado a la "selfie", en el cual, el autor menciona que la selfie, lejos de ser una moda, se ha convertido en un género fotográfico.
En el proceso para llevar a cabo la selfie, habla de tres estadios para la expresión fotográfica:

1.- en la primera etapa se revela un impulso documental, que es la acción que satisface la curiosidad y la sorpresa; esto se asocia a la necesidad de registrar y conservar la imagen en bruto. Aquí lo que se focaliza, es un HECHO.
2.- la segunda etapa es de una espontaneidad que apunta al afán de interpretar, y no sólo de testimoniar, logrando así una imagen más explícita y expresiva. Aquí podría incluso hablarse de una "fotografía escenificada" o "staged photography". Además se revela un uso arístico y no sólo instrumental de la cámara. Aquí se focaliza una INTENCIÓN.
3.- la tercera etapa es la de la posfotografía. Aquí Fontcuberta habla de un "giro copernicano", cuando la cámara se despega del ojo, distanciándose del sujeto que la regulaba, y desde la lejanía de un brazo extendido, se vuelve para fotografiar a ese sujeto. Así es como se hace una selfie. Aquí, cabe destacar que la exploración de la realidad, ya no se efectúa con el ojo pegado al visor de la cámara.
Por lo demás, la distancia física y simbólica que se interpone, aumenta con el ridículo selfie-stick o palo de selfie. Ocurre una perdida de contacto físico entre ojo y visor, provocando que la cámara pierda su condición de prótesis ocular.Ahora la realidad aparece en una proyección fuera del cuerpo.

Sin embargo, dice Fontcuberta que la selfie introdujo un cambio sustancial a nivel epistemológico, ya que trastoca el atávico noema de la fotografía: "esto-ha-sido" por un "yo-estaba-allí". De esta manera, la certificación de un hecho se desplaza por la certificación de "yo estuve en ese hecho". Provoca que el documento se ve relegado por la inscripción autobiográfica. Ya no es "mostrar el mundo", sino señalar nuestro "estar en el mundo".

En la parte psicológica, se activa el estruendo de la erupción narcisista, y en la parte de la estética, se desactiva el canon documental inherente hasta ahora en la foto vernacular.

La afirmación del yo y la vanidad han estado presentes desde siempre en toda la historia de la humanidad, así que los selfies apelan a precedentes en la historia de las imágenes. Sólo que ahora, en la era digital, funcionan como REGULADORES DE SENTIMIENTOS que alimentan nuestra necesidad psicológica de extender la explicación de uno mismo. La diferencia es que ahora esta explicación se encuentra al alcance de todos, cosa que se ve amplificada por las redes sociales.

Estos son algunos de los puntos que toca Fontcuberta sobre la selfie.
Para leer completo el artículo: http://cultura.elpais.com/cultura/2016/05/27/babelia/1464350594_684335.html


1 comentario:

  1. Super interesante. la selfie, un recurso tan utilizado en la actualidad y tan criticado como narcisista.

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