Gerard Richter. Entre la pintura y la fotografía.






Artista de origen alemán, sin duda un ícono de la posmodernidad. Desde 1962 inicia un archivo fotográfico denominado Atlas, en el que la imagen fotográfica es la base documental para el desarrollo de su obra pictórica, que consiste en imágenes al óleo de fotografías desenfocadas.  Para este artista toda imagen fotográfica encierra una pulsión de muerte de lo que ha sido, basada en la teoría fotográfica de Roland Barthes.

Este artista hace arte abstracto, fotografía, arte realista. Combina estos elementos y cuestiona a la fotografía como garante de la realidad y a la pintura como el medio para la abstracción.  Es una especie de dualidad, argumenta que la fotografía es una representación inofensiva de la realidad, pero dado que la realidad pasa y solo puede retenerse en forma de imagen, las imágenes ya no son inofensivas. Es entonces cuando decide combinar ambas artes para crear resultados mixtos.

En este proyecto “Atlas” podemos ver desde fotografías familiares y personales del artista, hasta paisajes que son intervenidas con una capa de pintura que ocupa en la mayoría de los casos la mayor parte de la superficie de la imagen pero en los que interviene el azar al tiempo en que la intención de generar sensaciones a través de las formas, los colores, las texturas y la ocupación del espacio. No aplica el color a fotografías recientes, sino a fotografías cargadas de recuerdos.

 De esta manera vemos como en la posmodernidad, la mezcla de las artes resulta una práctica con miras y búsquedas a lo inexplorado pero con nuevos resultados. 

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