Keith Carter

Carter es un fotógrafo autodidacta, oriundo de una familia modesta de Texas, y muchos años más tarde, no ha olvidado sus raíces, pues aún vive con su esposa en Beaumont, Texas. En sus fotografías, convierte a esta pequeña ciudad en poesía visual, transforma los detalles mundanos de la vida de pueblo pequeño en una sublime mística, revelando peculiares facetas difíciles de la naturaleza humana (y animal).
Carter creció viendo a su madre trabajando sola como fotógrafa haciendo retratos de niños, pero nunca consideraron ni ella ni él que la fotografía pudiera ser una posible carrera por sí misma hasta la universidad. Así que a la edad de 21 años, la luz en una de las impresiones de su madre, le llamó la atención y le inspiró para empezar a fotografiar sus propias imágenes.
Quince años después, ayudó a la empresa de su madre por todo el estado, y sin entrenamiento formal, Carter aprendió a hacer fotos artísticas gracias a un mentor y a sus propias investigaciones. En esta situación, un escultor local le prestaba su biblioteca privada de libros de arte y literatura.
En una de tantas consultas, Carter se propuso tratar de igualar la gama tonal de famosas fotografías en sus propias impresiones.
Cuando tenía 25 años, se fue a Nueva York y obtuvo acceso especial a los grabados archivados en el museo de arte moderno. Pasó tres semanas examinando la obra de grandes fotógrafos de primera mano.
A pesar de que faltaba una comunidad de fotografía artística en Texas cuando él comenzó a hacer su trabajo, Carter decidió hacer de ese estado el centro de su mundo de trabajo artístico. Así, según Carter, empezó a ver el lugar donde vivía como una tierra exótica, casi como una alegoría.

Por otro lado, Carter es esposo y maestro. Da clases en la Universidad de Lamar y también imparte talleres. Su obra está representada en todo el mundo y en las colecciones permanentes de muchos de los principales museos de arte.

Carter crea sus fotografías con una cámara reflex Hasselblad de lente única. Esta cámara le permite hacer copias de gran calidad, incluso de tamaño natural; y aunque es una máquina pesada, también es lo suficientemente pequeña para funcionar como un dispositivo de mano. En su trabajo podemos ver cierta distorsión y una profundidad de campo limitada, lo cual contribuye al misterio de sus fotografías, haciendo especial hincapié en el área de enfoque, creando la sensación de que el tiempo y el movimiento apenas acaban de ser capturados por el espectador.

Carter ha publicado 9 monografías, incluidos los huesos, el caballo de Ezekiel. Mojo y Holding Venus. La gente, especialmente niños y animales, son con frecuencia el tema de sus cuadros. El ojo de Carter para el retrato único es evidente en la forma en que su trabajo interactúa con sus temas, a menudo haciendo que el espectador se haga preguntas. Así, se basa en la vida emocional de sus temas.

Además de su trabajo de retrato y su fascinación por el paisaje de Texas, Carter tiene una serie titulada "La sombra de Talbot". En esta obra coloca objetos sobre papel sensibilizado y crea una imagen sin una cámara, y tienen la misma inquietante y hermosa calidad que sus fotografías creadas en la cámara.





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