Ouka Leele

Su verdadero nombre es Bárbara Allende Gil de Biedma, pero desde los primeros años 80 es (muy) conocida por el seudónimo Ouka Leele. Sus fotografías coloreadas con acuarela forman parte del imaginario de la Movida, tanto o más que los carteles de Iván Zulueta o las portadas de los discos de Mecano. Sólo que ella sigue activa, ya que su última exposición, “A donde la luz me lleve”, es una desconcertante y amable visión de la Asturias rural.

Decidió esconder su nombre real por varias razones: por timidez, y también porque lo que pretendía mostrar era su trabajo en sí, no la personalidad que había detrás.
Cuenta que hacía performances rarísimas, como una en la que proyectaba unas fotos desde detrás de un búnker y pasaban personas con pulmones de cerdo y luego lanzaban patas de pollo contra el público, mientras ella leía una guía de teléfonos. Eso creaba en el público una especie de horror. Sin embargo ella soñaba con poder camuflarse entre ellos. Por otro lado, siempre le gustó gente como Robin Hood, aquel tipo de personaje que ayuda a los demás mientras oculta su personalidad.
Vivió en Barcelona, y allí vio un dibujo de El Hortelano con un mapa de estrellas, cada una de ellas con un nombre, y una se llamaba Ouka Leele, nombre que le encantó.

También cuenta empezó que con la pintura, después hizo foto, y entonces unió ambas cosas. De hecho, escogió técnicas de la fotografía en blanco y negro coloreando manualmente porque el color fotográfico nunca le ha gustado, pues como es una foto, no es la realidad; y le parecía que sus recuerdos de la experiencia se perdían con la foto en color. La experiencia subjetiva es lo que la llevó a colorear  las fotos, primero con acuarelas y más tarde con photoshop. El otro motivo es que ella no sabría vivir sin pintar, pues antes siempre llevaba un cuaderno en la mano y se la pasaba dibujando todo el rato, incluso en las fiestas. El tercer motivo es porque necesitaba trabajar, de hecho trabajó para Penthouse y Playboy, donde le ofrecieron hacer fotos para portadas y páginas interiores; como lo suyo no eran las típicas fotos de revistas, empezó a pintar fotos a color que ella hacía en blanco y negro.

Trabajó para proyectos un tanto cuestionables, como un para un programa de TV llamado "Sálvame". No tiene complejos en decir que por ese trabajo cobró 15 mil euros, más no quiere decir que vuelva a hacer cosas así por dinero, pues lo considera un error. Sin embargo ella vio ese trabajo como un estudio sociológico.

En los años ochenta consiguió ser una de las artistas plásticas más conocidas a nivel popular, esto se lo adjudica a que buscó mucho que la gente reconociera una obra suya; se esforzó mucho en ello y cree merecerlo. Considera que no sólo pinta fotos, ya que hay una historia detrás, una composición y una técnica. Ella filosofaba a través de esas fotos hablando de cosas como el amor y la muerte. 

De la época de los ochenta perviven pocos artistas además de ella, como Almodóvar, Alaska, Mecano, o García Alix y ella misma en el arte. Sobre esta época menciona era un logro salir en TV. Luego Almodóvar empezó a ganar Oscars y fue un orgullo. De alguna manera, todos estaban relacionados: de hecho, ella le hizo sombreros a Almodóvar para "Laberinto de pasiones".

Sobre su reciente exposicion en el Conde Duque, se ha dicho que tiene un tono naïf y mpagico que contrasta con la tendencia actual a lo truculento, cuando no al cinismo. Ella sabe que es algo totalmente consciente, y quería ser coherente y sincera consigo misma y con los demás. Para ella, lo verdaderamente transgresor hoy en día es mirar una flor y hablar de ella, pues además, en cuanto a la transgresión, ya está todo hecho. Por eso, su transgresión es dulce: hablar de lo espiritual y de que es horrible destruirte. Al hablar de la Asturias rural y su relación con las personas que saca en las fotos, dice que siempre que se mete en un trabajo, lo hace con mucho amor. Por lo demás, venía de hacer una exposición muy dura en el Círculo de Bellas Artes sobre la violencia contra las mujeres en el Congo en colaboración con la periodista Caddy Adzuba ("Un banquete cruel. PourQuoi"); lo hizo porque ella se lo pidió.
Después de eso pensó que lo que ella debía dar al mundo era belleza, y en febrero de 2014 fue a Asturias y llamó a una amiga que vive allí, quien le habló de la Asturias mágica, de las xanas y los trasgos, y eso le encantó. El nombre de la exposición, "A donde la luz me lleve", es literal: cada mañana salían y dejaban que la luz planificara el trabajo. Sacó tantas fotos que después pasó cinco meses haciendo sobre ellas el trabajo de dos años y acabó con la salud por los suelos.

Esta artista también fue elegida por la Fundación María Cristina Masaveu Petersen para hacer su más reciente exposición. Ha tenido muy buena suerte con los reconocimientos y premios, pues incluso tiene el Nacional de Fotografía que le concedieron en el 2005. Ese premio le vino bastante bien, puesera la primera vez que tenía la misma dotación que el de Pintura, con 30,000 euros, mientras que antes era la mitad. Años antes, ella misma había sido jurado del premio, por lo cual hizo constar en un acta esa disconformidad. Menciona que pudo haberlo rechazado porque justo entonces había decidido dejar la foto y dedicarse a la pintura, pero en lugar de eso, asumió que la gente quería su fotografía, y siguió con ella.

En cuanto a los artistas que más le han influido, cuenta que los cuadros del Greco, le hacían llorar desde niña. También le ha influido la publicidad aunque la tele misma le aburría; excepto cuando aparecía Dalí o alguien así. También Van Gogh y Gauguin, Y los de principios del siglo XX como Picasso, Dalí o Buñuel. La de "Un perro andaluz" la ha visto mil veces. También le gusta la obra de Odilon Redon, Gustave Moreau, Chagall, y la de Frida Kahlo le hace llorar por su sinceridad. En cuanto a fotógrafos, le gustan Man Ray y la fotografía cuando va más allá de la foto-foto; como Irving Penn o Helmut Newton.






























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