Warren Richardson. Hope for a new life (2015)

Warren Richardson. Cruzando la frontera (2015)
En el transcurso de cinco días en la frontera de Serbia y Hungría, presencié como alrededor de 20,000 personas de Siria, Iraq, Afganistán, África, Bangladesh, Irán y Nepal cruzaron la frontera. Había hombres, mujeres y niños, amputados y enfermos, todos con historias sobre de donde venían y hacia donde querían ir.
Hubo una noche en particular que jamás podré olvidar. Había un grupo de sirios escondidos entre los arboles de manzanas del lado serbio de la frontera con Hungría, su  reto era poner la mayor cantidad de personas debajo de la cerca de alambre de púas de una nueva construcción. En el grupo había una decena de ingenieros que habían echado un buen vistazo a la valla para ver donde podían cruzar para meter al mayor número de sus amigos y miembros de su familia a Hungría. Así que jugaron al gato y al ratón con la policía húngara, quien iba y venía cerca de donde el grupo sirio estaba oculto. Cada vez que se aparecían los policías, arreglaban la valla para que la gente no pasara por debajo. Pero cada vez que se iban, los ingenieros sirios volvían a excavar otro agujero para ayudar a que la mayor cantidad de gente pasara por debajo de la valla.

La policía continuamente regresaba al mismo punto, pero cada vez más enojados. Intentaban arreglar los nuevos agujeros que los sirios habían hecho y gritaban en la oscuridad frases como: “no entren ilegalmente a Hungría, váyanse, no los queremos aquí. Si los vemos serán arrestados”.  Procedieron a usar gas pimienta para prevenir que cualquiera volviera a utilizar este lugar en particular. Una vez más, la policía se traslado para checar otras áreas con las que estaban teniendo problemas. Así que los ingenieros sirios con lagrimas en sus ojos por el gas pimienta, excavaron otro agujero en la valla para permitir que mas gente pasara desde Hungría para llegar a Alemania, donde buscaban desesperadamente llegar. Cuatro horas después de comenzar, habían ayudado a mas de 200 personas a pasar por debajo de la valla de alambre. Una vez que todos cruzaron, los ingenieros sirios se despidieron de mi y se marcharon como si fueran los últimos en irse hacia la oscuridad de la noche.

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