"La sonrisa congelada de Europa", exposición de PHotoEspaña

Encontré interesante esta exposición que me gustaría presenciar en persona, ya que propone un recorrido por la fotografía continental de los años ochenta, tiempo en el que anidaban las semillas del actual descontento en Europa.
Recordando por ejemplo la canción "No Future" de los Sex Pistols, que sonaba alrededor de 1977, cuando faltaban un par de años para que Margaret Thatcher ganara las elecciones británicas en 1979 para convertirse en primera ministra. Sin embargo, esta canción ya anunciaba el comienzo de un Reino Unido posindustrial, que tal como cantaba John Lydon, dejaba a los ciudadanos como "flores en la basura". Por otro lado, los años ochenta finalizaron con otro de los hechos más importantes: la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989. Así que esos 10 años de contradicciones y tensiones son el tema central de la exposición clave de PHotoEspaña.

Por si alguien estará en España próximamente, no deberían perderse esta exposición colectiva que estará hasta el 25 de septiembre, llamada "Transiciones. Diez años que trastornaron Europa". Hay obra de 28 fotógrafos de ocho países (predominando de Inglaterra y Alemania). La época en la que se centra la exposición, también es una etapa en la que la barrera entre la fotografía y otras disciplinas artísticas, desaparece. Al mismo tiempo, esta exposición genera una mirada melancólica, nada nostálgica, que se abre con las fotos de Martin Parr (1952), un fotógrafo británico que mete al espectador en la intimidad de unas familias de clase media en un decrépito balneario, en lo que llamó "documental conceptual".



En la mayoría de fotógrafos representados predomina el color, pero es un color con una "mirada cínica y ácida". El mejor ejemplo es la imagen de Margaret Thatcher entre varios miembros de su partido durante la convención de 1985, tomada por Chris Steele-Perkins (1947). Una de esas fotos que dejan la sonrisa congelada.


En aquellos años, la fotografía experimentó cambios tecnológicos y hubo bastante experimentación. De las excepciones en blanco y negro, destacan las duras imágenes del irlandés Tom Wood (1951), como la de "Chicas en camisón", preparadas para coquetear; y los retratos de Chris Killip, donde podemos apreciar familias de proletarios en el norte de Inglaterra, dedicados a recoger en la orilla restos de carbón que proceden de una central térmica.

Algo más que puede decirse de esta exposición, es que aún habiendo un hilo crítico en gran parte de la exposición, los comisarios descartan que pueda hablarse de una "fotografía europea", ya que es un continente que siempre ha mirado las corrientes que llegaban de Estados Unidos. Sin embargo, sí hay una constelación de estilos.Lo que vino después de aquel futuro que negaban Sex Pistols fue el de una mayor apertura de fronteras entre los países comunitarios, el final de la Guerra Fría y los protocolos TCP/IP que aceleraron la transmisión de datos y el desarrollo de Internet.


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