Proyecto El Grillo: un estudio sobre ruedas de fotografía al colodión húmedo

El 10 de febrero de 2014, la pareja de italianos Simona Fantauzzi y Alessandro Parente iniciaron un viaje en autobús desde Oakland, hacia el sur por las carreteras de Estados Unidos y cruzaron la frontera a México. Hasta el mes de marzo del 2016 habían alcanzado 24 ciudades y pueblos de estos dos países. El 12 de abril iniciarán un taller en San Luis Potosí con el proyecto Gonzalo Guerrero El Grillo, que funciona como un estudio de fotografía al colodión húmedo rodante.

Simona es repostera, estudió en la escuela italiana, el Gambero Rosso. En el viaje ella se ocupa de explorar la gastronómica y de investigar la alimentación local en cada punto que tocan. Colabora con restaurantes y escuelas dando talleres y en la creación de recetas con productos de las regiones. En la cocina del bus se encarga de varios experimentos.

Alessandro es fotografo, reportero gráfico independiente, graduado en la Academia de Bellas Artes de Bologna, Italia. Es parte del colectivo italiano BuenaVista Photo. Hace tres años practica con la técnica del colodión húmedo. Se dedica a reportear con cualquier medio fotográfico, film, digital y el mismo colodión.

El tercer integrante es Gonzalo Guerrero "El Grillo", nombre del bus en el que viajan. Es un International modelo 1991 que compraron con 80.000 kilómetros (aunque ahora es unos 8000 kilómetros más viejo).

Hace unos meses estuvieron aquí en Sonora durante el verano. Para su suerte, la temperatura en Hermosillo entonces andaba alrededor de los 50 grados centígrados con una sensación térmica de 53. El Grillo estaba estacionado a un costado del Museo de la Unison.

“Viajar de esta manera no es fácil cada día, hay momentos de dificultad y de adaptación a algo nuevo para los dos...Aquí no hay rutina, a veces los vecinos nos ayudan mucho y tienen esta envidia sana que los lleva a ser solidarios con nosotros, o sea, si pudieran y fueran mas jóvenes harían lo mismo. Mientras otras veces a los vecinos no le gusta nuestra presencia y llaman a la policía y tenemos que movernos a otro barrio, a veces en la noche”, dice Alessandro.

Ahora están en San Luis Potosí, donde impartirán el taller y tendrán una colaboración con fotógrafos locales en la creación de un libro colectivo. En el trayecto han impartido cinco talleres de colodión, y el próximo mes de julio van a participar en el Festival de Arte Zapatista, en San Cristóbal de las Casas.

“La primera vez que vi la práctica del colodión fue en Ámsterdam. Cuando vi un negativo transformarse en positivo casi lloraba. Fue amor a primera vista. Actualmente me doy cuenta que en el mundo no somos muchos en practicar esta disciplina, pero todos nos conocemos”.

Este viaje también ha cambiando un poco la visión que Alessandro tiene de la fotografía. Antes, al reportear con la cámara digital se enfrentaba a la reacción no siempre positiva de las personas, mientras que ahora “al llegar con un estudio en ruedas y esta manera loca de sacar fotos (con una cámara construida, un cuartoscuro portátil y muchos químicos), hace que la gente se acerque a mí con más confianza; no es el sacar y desaparecer del digital, aquí se crea una conexión mas fuerte con el sujeto a fotografiar”.



En la bitácora de viaje se pueden encontrar buenas cosas sobre el proyecto que es un poco de arte, activismo, performance y autogestión, para demostrar que en una sociedad industrial las rutas alternativas funcionan. También hay periodismo, fotografías en comunidades de México y el inicio del trayecto en Oakland y San Francisco. Sobre todo es muy interesante el trabajo con técnicas análogas y los procesos químicos de producción.

Como muestra, aquí unas imágenes del artículo Ambrotipo y las historias de migrantes, refugiados y deportados, realizado en Tijuana BC, con fotos de Alessandro.

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